24 de mayo de 2024

Minga: un banco de fotos que refleja lo que sucede en los territorios

Manos en la tierra, puños en alto. Brotes, frutos, cabras, ovejas. Retratos de quienes defienden esta partecita del sur del mundo de la voracidad empresaria. Instantáneas de la complicidad que nace en una marcha, en la lucha. Rostros que cuentan historias, postales de la urgencia, fotografías hechas con la cámara y con las tripas. Tierra…

Manos en la tierra, puños en alto. Brotes, frutos, cabras, ovejas. Retratos de quienes defienden esta partecita del sur del mundo de la voracidad empresaria. Instantáneas de la complicidad que nace en una marcha, en la lucha. Rostros que cuentan historias, postales de la urgencia, fotografías hechas con la cámara y con las tripas. Tierra Viva presenta Minga: el semillero de imágenes libres del sector campesino, indígena y cooperativo. 

Este banco de imágenes (que se decidió nombrar “semillero”) puede visitarse en el siguiente link. Allí hay, en línea, imágenes disponibles para la descarga libre y gratuita, un stock fotográfico producido desde los territorios, con una mirada federal, perspectiva de género y compromiso social. Está destinado a organizaciones campesinas y socioambientales, periodistas, editores, fotógrafos, investigadores, docentes y público en general que requieran fotografías para retratar la vida en la ruralidad desde la mirada de quienes cultivan alimentos.

Foto: LUAN, Colectiva de Acción Fotográfica

El diseño web estuvo a cargo de Sebastián Damen y la selección y curaduría de imágenes a cargo de Nicolás Pousthomis. Las y los fotógrafos que brindaron sus fotos en esta primera entrega fueron Diego Izquierdo (Mar del Plata), Natalia Roca (Córdoba), Alumbra (Esquel), Hernán Vitenberg (Buenos Aires), Anne Pouchard Serra (Buenos Aires), Emiliano Viana (Misiones), Matías Sarlo (Santa Fe), el colectivo Luan (Chubut), Susi Maresca (Buenos Aires/Jujuy), Julio Carrizo (Catamarca), Gisela Volá (Buenos Aires) y Nicolás Pousthomis (Mercedes).

Las imágenes se ofrecen bajo licencia Creative Commons (cuya traducción es “bienes comunes creativos”) de atribución no comercial. Con la intención de no contribuir a la precarización que viven las y los trabajadores de la imagen, se gestionaron los fondos necesarios para retribuir sus colaboraciones.

El proyecto comenzó a gestarse en 2022, como una forma de resolver la falta de imágenes disponibles que muestren al sector campesino, indígena y cooperativo y que contribuyan a visibilizar sus vidas, producciones y sueños, los alimentos que elaboran, sus familias y los territorios que habitan.

El primer paso fue realizar una lista de temáticas a retratar. Luego se seleccionaron los fotógrafos y las fotógrafas con base en criterios federales y de diversidad de género. Para nombrar a este semillero se eligió una palabra que exprese el espíritu de esta iniciativa. En las culturas campesinas e indígenas una minga es un trabajo colectivo, comunitario, con un fin común. Puede ser construir una vivienda, levantar una cosecha o concretar una obra de infraestructura, entre una enorme variedad de opciones. Implica compartir distintos saberes con alegría, respeto y reciprocidad.

Foto: Matías Sarlo

Fotografías de un campo lleno de vida

Actualmente los medios gráficos comerciales tienden a reproducir imágenes de un campo sin gente: espigas perfectas, granos, máquinas. Pero el campo, así como la minga, está lleno de vida, de memorias, de angustias y de esperanzas. Mostrar un campo ralo y sin gente no es casual, sino que responde a la hegemonía visual de un modelo que se basa precisamente en el desarraigo, en la pérdida de territorios y en los desalojos para la producción de commodities de exportación. 

Dice Pousthomis, quien además es editor fotográfico de la Tierra Viva: “En los medios hay muy pocas imágenes de agroecología, muy pocas imágenes de trabajadores rurales, muy pocas imágenes de cultivos sanos y soberanos. En general, reproducimos siempre las mismas imágenes, que son las que circulan en las redes o en Google”. 

Mostrar la vida campesina que no suele aparecer en las pantallas resulta un desafío. En términos de fotografía implica que quien hace las imágenes tenga que estar en el lugar de los hechos. “Entonces, en un país donde una gran parte de la población vive en la ciudad de Buenos Aires y en sus alrededores, en un país muy centralizado como Argentina, hay deficiencia en el registro de lo que sucede en las provincias, en el mal llamado ‘interior’”, agrega el fotógrafo.

“Los fotógrafos y las fotógrafas están en esos lugares y hacen un trabajo maravilloso, pero quizás nos falta acceder a esa información: conocer más los fotógrafos chaqueños, los fotógrafos que habitan la Patagonia”, añade. Para él, el resultado obtenido con Minga es una mirada coral, una conversación entre diversos registros que pone en cuestión la noción de autoría individual. “Si bien el sitio tiene la posibilidad de buscar por autores, cuando uno ingresa, ve mezclando todo ese material. Entonces comparten esa primera pantalla imágenes hechas por las compañeras que habitan en la Patagonia e imágenes del norte, también es difícil distinguir entre imágenes que fueron producidas por un fotógrafo individual o por un grupo”.

Desde Esquel, Nicolás Palacios —integrante de Luan Colectiva Fotográfica— explica que la fotografía cumple un rol muy importante en las luchas: “Aportamos información de una realidad muchas veces invisibilizada; documentamos momentos o sucesos que con el paso del tiempo pueden transformarse en hechos históricos y esas imágenes forman parte de la memoria de los pueblos y las luchas. Además, muchas veces las fotos se transforman en pruebas ante la Justicia cuando hay violaciones de derechos”.

Afirma que “Minga nos parece una herramienta interesante porque nuclea imágenes de diversos actores con una temática en común, que es lo socioambiental, pero con una diversidad de miradas desde cada territorio”. Y destaca el hecho de apelar, en este contexto social, al espíritu de la minga: “A su filosofía de participación comunitaria y de construcción colaborativa en común”.

Foto: Natalia Roca

Miradas en primera persona

Minga es el resultado de debates al interior de Tierra Viva sobre lo que es la fotografía, quiénes hacen las imágenes, quiénes retratan y quiénes son retratados, quiénes tienen las posibilidades técnicas de generar registros visuales. Esos intercambios son un eco de discusiones que se vienen dando entre quienes trabajan con la imagen y la comunicación.

Así lo explica Pousthomis: “En los últimos años, la fotografía está cambiando. El paradigma que teníamos hasta ahora era ir retratar los territorios con una mirada casi colonizadora, porque era una mirada que venía cargada de ideas preconcebidas, estereotipos, lugares comunes. Era por lo general la de mirada de varones, en general urbanos y en general blancos, que eran justamente los que disponían de medios para tener cámaras y para poder viajar y poder ir a retratar esos territorios”.

Estas reflexiones, y también las nuevas tecnologías, abren otras posibilidades. En palabras de Pousthomis, implica que “las comunidades se auto-representen, que tengan la posibilidad de dar cuenta de su realidad”.

Alumbra Visual es un equipo de fotógrafos conformado por Cecilia Antón y Walter Sangroni, que también trabajan en Esquel (Chubut). Para Antón, “Minga puede contribuir a visibilizar lo que sucede en los territorios”. Para la fotógrafa, “la imagen genera una representatividad del otro que es más tangible, da a conocer otras identidades: la diferencia de los cuerpos, de los rostros, de las formas de lucha. Cada territorio está atravesado por su cultura local y las imágenes pueden sumar también a ese imaginario”.

Oriunda de Esquel, la entrevistada vivió muchos años en la ciudad de Buenos Aires. Eso le permitió tener contacto con coberturas de marchas y movilizaciones en la Capital Federal. “Y cuando pude vivir las marchas del No a la mina me emocionaba mucho porque nunca había podido estar cerca de una lucha de mi territorio original. Las primeras veces que marché con ellos no podía no llorar. Es muy fuerte porque es donde me crié y sé lo que implica realmente que la montaña esté atravesada o lo que puede generar la contaminación en este territorio, lo que significa la flora y la fauna que tenemos y que se defiende”.

“Alguien que vive en el territorio y que no viene de la gran ciudad o de un territorio ajeno, tiene una mirada un poco más real y más condimentada, por una cuestión de conocimiento de la cultura local o de lo que sucede acá”, considera. Y agrega: “Creo que si quienes integramos un banco de imágenes estamos insertos desde un lugar de participantes de esa lucha, siempre se tiene otra mirada”.

Como militante feminista, Antón refiere a la última movilización del 8M en Esquel, para ilustrar su argumento: “Me pareció fundamental salir con la cámara y después replicarlo en redes, mostrar que se estaba moviendo un país entero, que no era solo la mega movilización que hay en el Congreso, sino que también los lugares pequeños movilizamos un montón”.

Sobre el banco de imágenes, concluye: “Celebro estos espacios en un momento donde los territorios están sufriendo porque tenemos un Gobierno al que no le importan mucho las voces de los territorios, sino que están muy interesados en hacer negocios, y esto viene de décadas. Celebro que haya espacios que tomen esa voces a través de las imágenes”.

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