19 de junio de 2024

«QUERIDOS AMIGOS», UNA SEÑAL PARA SER OÍDA

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Las relaciones bilaterales se basan en los principios de no alineación, no confrontación y no enfoque contra terceros países El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió este lunes en Moscú a su homólogo chino, Xi Jinping, en un esperado encuentro que ratifica la excelente sintonía entre ambas potencias ante los desafios mundiales. Por Hernando Kleimans 20/03/2023…

Las relaciones bilaterales se basan en los principios de no alineación, no confrontación y no enfoque contra terceros países

El presidente ruso, Vladimir Putin, recibió este lunes en Moscú a su homólogo chino, Xi Jinping, en un esperado encuentro que ratifica la excelente sintonía entre ambas potencias ante los desafios mundiales.

Por Hernando Kleimans

20/03/2023

TELAM

Primer día de la visita de Xi Jinping a Moscú.

 

Del artículo de Xi publicado en la oficial “Rossiískaia Gazeta”:

“Rusia y China se atienen a la concepción de amistad eterna y cooperación mutuamente ventajosa.

Las relaciones bilaterales se basan en los principios de no alineación, no confrontación y no enfoque contra terceros países”.

Del primer saludo de Vladímir Putin al recibir a Xi en el Palacio del Kremlin:

“en su totalidad nuestra interacción en la arena internacional, indudablemente, contribuye al fortalecimiento de los principios fundacionales de la construcción del mundo y la multipolaridad”.

Xi: “China y Rusia defienden firmemente el sistema internacional centrado en la ONU y el orden mundial fundado en el derecho internacional… tenemos una estrecha coordinación en el marco de la ONU, de la OCSh, de los BRICS, del G-20… La multipolaridad, la globalización económica y la democratización de las relaciones internacionales es una tendencia irrevocable”.

Putin: “La política estadounidense de doble contención de Rusia y China, así como de todos aquellos que no sucumben a los dictados estadounidenses, se está volviendo más aguda y asertiva”.

Xi: “ningún país en el mundo supera a todos los demás.

No existe un modelo universal de dirección del estado, no existe un orden mundial donde la voz decisiva le pertenece a un solo país…

Las agresiones hegemónicas, el despotismo y las persecuciones infligen al mundo un serio daño”.

Unos 14.000 seguidores observaron por el portal FlightAware, el vuelo del “jumbo” de Air China que atravesó todo el territorio ruso hasta Moscú.

Tras el saludo protocolar luego del aterrizaje en el aeropuerto oficial de Vnúkovo, Xi abordó el enorme Hongqi (“Bandera Roja” según su traducción) y encabezó la caravana de vehículos chinos que, por la avenida de Lenin, se dirigió hacia el hotel “Saliut”, un gran edificio construido en las postrimerías de la Unión Soviética y ahora, comprado por empresarios chinos, convertido en un hotel “premium”.

Xi y su comitiva ocupan allí el piso 20, donde el presidente chino dispone de 370 metros cuadrados de confortables habitaciones.

Desde allí, en un hermoso día soleado de finales del invierno, Xi atravesó la ciudad e ingresó por las puertas Borovitskie al interior del Kremlin.

Xi y su cortejo ingresaron al Primer Cuerpo del Palacio del Kremlin, sede de la presidencia rusa.

Tras subir por las majestuosas escaleras de mármol, ingresó al salón donde ya lo esperaba Putin.

Una multitud de periodistas fijó el cálido apretón de manos de ambos presidentes.

La reunión a solas de los dos “queridos amigos”, como se llamaron, se prolongó cuatro horas y media.

Matizada por una cena temprana.

El menú preparado por la afamada cocina del Kremlin: un aperitivo de mariscos del Lejano Oriente, panqueques con codorniz y champiñones, “ujá” (sopa de pescado) de esturión con pastel y sorbete de granada.

El plato principal fue venado con salsa de cerezas y salmón blanco del Pechora con verduras.

De postre, la tarta de merengue «Pávlova».

Se bebieron vinos rusos: «Hacienda de Divnomórskoie» cosecha 2020, «Barrancos del Este» y «Barrancos del Oeste».

Al finalizar la prolongada reunión, ya al caer la noche, en un gesto absolutamente único para el protocolo del Kremlin, Putin acompañó a Xi hasta su automóvil y se despidió del “querido amigo” con un fuerte apretón de manos.

Al principio de la reunión, mientras los reporteros gráficos y camarógrafos cumplían su labor, Putin reconoció el “colosal salto” en el desarrollo chino y, sonriéndose, le confesó a Xi que “nosotros incluso les envidiamos un poco”.

Este martes, cuando se desarrolle la segunda jornada de reuniones, donde participarán los ministros de ambos gobiernos, se van a considerar dos cuestiones claves, lo que presupone dos paquetes de documentos.

Son distintos pero también están totalmente vinculados.

Uno está enfocado al inédito desarrollo de las relaciones económicas y comerciales entre ambas potencias.

En el otro figuran los principios del trabajo de Rusia y China en la nueva época internacional.

Ellos abarcan el plan de paz de China para el conflicto ucraniano.

Pero no se trata de resolver algún litigio local.

Se trata, a propósito del conflicto ucraniano, de estructurar un sistema de regulación de estos enfrentamientos, que impida la degradación bélica del conflicto.

Esto, además de ser un elemento importante para la política exterior china con respecto a Taiwán y el irrestricto respaldo ruso a ella, aplica a una evidente crisis mundial que puede convertirse en un desastre descontrolado.

La postura compartida por Rusia y China implica, en primer lugar, la no expansión de ningún bloque militar y la liquidación de cualquier restricción y sanción impuesta unilateralmente por alguno de esos bloques.

Se propone la creación de un mundo sin sanciones.

Por eso es por lo que la crisis ucraniana no será el tema central en las negociaciones.

En la cancillería rusa se afirma que “en el marco de todo el resto de conflictos, el ucraniano tiene apenas un significado táctico.

La situación en Ucrania se resolverá de un modo y otro, con participación o no de China.

En cambio, la asociación geoestratégica con ella será por decenios”.

Esta definición ruso-china parte de la necesidad de observar los objetivos y principios de la ONU y las preocupaciones razonables de todos los estados por su seguridad y garantizar la estabilidad de la cadena de producciones y suministros. Como escribió Xi:

“los problemas complejos no tienen soluciones simples”.

Claro está que esta conjunción de plataformas internacionales rusa y china levanta la alarma en el decadente poder unipolar.

La firma en Beijing del acuerdo entre Irán y Arabia Saudita, que puso fin a un enfrentamiento de años, fue tomada en Washington como el intento de Beijing de dañar “el dominio de los EE.UU. en el Oriente Medio”.

La cadena CNN comentó que los países “comenzaron a establecer su política en correspondencia con sus intereses nacionales sin considerar las necesidades de Norteamérica”.

Suena muy similar a lo declarado por la generala Laura Richardson, sobre la defensa de los intereses norteamericanos sobre los recursos naturales de América Latina.

El contralmirante retirado John Kirby, saliente vocero del Pentágono, rechazó como “contraproducente” el plan chino porque conduce al cese del fuego.

 Esto, dijo no puede ser considerado como “un paso en dirección a un mundo justo y sólido”…

En previsión de que uno de los documentos de la reunión en el Kremlin sea un llamamiento a la paz, Kirby adujo que ello le dará a Rusia tiempo para incrementar sus tropas y, por otra parte, dejaría en firme el ingreso a Rusia de Crimea, las repúblicas del Donbass y las regiones rusoparlantes del sur ucraniano.

El contralmirante Kirby acusó a China y a Rusia de minar el orden internacional.

“Ambos países sabotean el orden fundado en las normas que los Estados Unidos instituyeron luego de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Ellos quisieran reescribir las normas de juego en todo el mundo”…

En realidad, lo que Kirby no dice es que ambas potencias nucleares reafirman su observancia de las normas del derecho internacional, fijadas en el Estatuto de la ONU.

El canciller ruso Serguéi Lavrov, durante el foro “África-mundo multipolar” que se desarrolla en Moscú con la asistencia de dirigentes de todo los países africanos, condenó este “orden neocolonial fundado en normas.

Este orden presupone la división racista del mundo en un grupo de países exclusivos, detentadores a priori de indulgencias para cualquiera de sus actos, y el resto de países, obligados a seguir el curso de esa elite dorada y servir sus intereses”.

En este contexto, cobra excepcional importancia el creciente protagonismo de América Latina, como un actor unificado en el movimiento hacia la consolidación del mundo multipolar, al que tiende ya la mayoría de los países y que tiene como objetivo un nuevo sistema de relaciones más justas, soberanas e independientes, a partir de las cuales se desplieguen políticas de cooperación y desarrollos conjuntos.

La definición central de la política internacional pasa, precisamente, por la bifurcación planteada por Lavrov:

someterse a las elites monopólicas mundiales o avanzar hacia el nuevo orden solidario e integrador.

Este es el tema central que está poniendo sobre la mesa la reunión entre Xi y Putin, en el majestuoso Palacio del Kremlin, a orillas del río Moscú.

Ese sigue siendo el punto crítico…

 

 

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