19 de abril de 2024

Porque Gaza no es distinta

Como el caso palestino no es ajeno, salvando las distancias, a otras prácticas genocidas en la historia, está siendo sometido a matanzas, lesiones graves, sometimientos intencionales y hambruna. Muy recientemente, Sudáfrica presentó una demanda contra la potencia ocupante por este crimen ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Sin embargo, solo se reconoció «riesgo plausible»…

Como el caso palestino no es ajeno, salvando las distancias, a otras prácticas genocidas en la historia, está siendo sometido a matanzas, lesiones graves, sometimientos intencionales y hambruna. Muy recientemente, Sudáfrica presentó una demanda contra la potencia ocupante por este crimen ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Sin embargo, solo se reconoció «riesgo plausible» de genocidio y se estableció la abstención de cometer acciones prohibidas por la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. Por Florencia Fernández para ANRed.

El artículo 2 (ítem c) de la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio declara que el «sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial« (por ejemplo hambruna) perpetrados con intención de destrucción total o parcial de un grupo étnico o religioso será considerado genocidio, entre otros actos. Este crimen se caracteriza por una intención especial (la genocida), una direccionalidad hacia un grupo o grupos y ciertos actos reus (conductas).

Históricamente, este tratado internacional nace a partir de los hechos de la Shoá y los Juicios de Nuremberg, pero también en referencia a casos anteriores donde se consideraba que naciones enteras y/o grupos étnicos y religiosos habían sido destruidos.

Más tarde, disposiciones de diversas cortes internacionales tales como los Estatutos de los Tribunales Penales Internacionales para la ex Yugoslavia y Ruanda y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional adoptaron sus definiciones.

¿Cuáles otros actos?

-Matanza de miembros del grupo. Muerte a personas de un determinado grupo para destruirlo total o parcialmente (bombardeo sistemático al enclave con víctimas en estado de indefensión).

-Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo. Esta conducta incluye tortura, actos considerados inhumanos o degradantes, violencia sexual y demás actos que acaben causando una lesión grave a la integridad de las víctimas (violencia organizada, agresiones sexuales, violencia psicológica, humillaciones, traumas,  detenciones arbitrarias por parte del ejército ocupante).

-Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que conlleven su destrucción física, total o parcial. En estos casos, el autor de forma intencional priva a los miembros del grupo de recursos indispensables para su supervivencia, como pueden ser alimentos o medicamentos, o expulsándoles de sus hogares. (obstaculización de suministros médicos y alimenticios, destrucción de hogares,  hospitales, refugios, desplazamientos forzados, expulsión de tierras cultivables).

-Medidas destinadas a impedir nacimientos en el seno del grupo. Estos actos pueden ser esterilizaciones forzadas, separación entre hombres y mujeres y abortos forzados, todo encaminado a la desaparición del grupo  (muerte de infantes prematuros, afectación de la tasa de natalidad, destrucción de familias).

-Traslado por la fuerza de niños/as del grupo a otro grupo. En este caso, la conducta se aplica a menores de 18 años, los cuales se ven obligados a huir mediante amenazas, intimidación, detención y demás actos de coerción.

Los «Animales humanos»

No solo el genocidio nazi, el ruandés, el camboyano, el bosnio musulmán o el perpetrado por la última dictadura argentina fueron y son casos representativos de atropello a la dignidad humana. Gaza, como proyecto de limpieza étnica contemporánea, supremacista y sionista, está siéndolo: sistema alimentario derrumbado, sistema de salud colapsado y asimismo atacado, infraestructura de agua y saneamiento destruida, ataques a refugios y hospitales, detenciones ilegales, bombardeo a mansalva y violencia regular. A este sufrimiento desde hace décadas como forma de vida, el recurso al arma infalible del hambre.

Ya supo decir insolidariamente aquel asesor del ex primer ministro israelí Ehud Olmert, Dov Weisglass: «la idea es poner a dieta a los palestinos, pero no hacerlos morir de hambre». Conviene recordar en este punto que el elemento de más difícil prueba lo constituiría esa intencionalidad de aniquilar a una comunidad específica. Sin embargo, en el caso palestino, tras años y años de atropellos, ignominias y deshonores; y cinco meses últimos de asedio constante y destrucción civil y comunitaria retransmitidas, ¿la impunidad, el crimen, la complicidad y la deshumanización no estarían corroborados ya? Tal vez sea ese mal hábito de mirar sin ver.

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