24 de junio de 2024

MONTONEROS EN EL CENTRO DEL LIBRO «BORN Y QUIETO» DE MARIA O`DONELL

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De fuertes visos de novela histórica, tiene partes directamente de un thriller. El libro de María O’Donnell “Born y Quieto, la negociación secreta entre el magnate y el montonero”, publicada en 2023 por Editorial Planeta, reúne varias características que lo hacen un texto atrapante. HISTORIA DE ORGANIZACIONES REVOLUCIONARIAS DE LOS ‘70 MONTONEROS Por Sergio Ortiz…

De fuertes visos de novela histórica, tiene partes directamente de un thriller.

El libro de María O’Donnell “Born y Quieto, la negociación secreta entre el magnate y el montonero”, publicada en 2023 por Editorial Planeta, reúne varias características que lo hacen un texto atrapante.

HISTORIA DE ORGANIZACIONES REVOLUCIONARIAS DE LOS ‘70

MONTONEROS

Por Sergio Ortiz

NAC&POP

4/01/2024

UN TEMA HISTÓRICO

El libro de María O’Donnell “Born y Quieto, la negociación secreta entre el magnate y el montonero”, publicada en 2023 por Editorial Planeta, reúne varias características que lo hacen un texto atrapante.

Para muchos lectores, supongo, y en especial para la militancia política que no ha renegado de sus principios y mantiene vivo interés por todo lo que se refiera a los años ‘70, cuando por primera vez en mucho tiempo estuvo en juego el poder político.

A sus usurpadores habituales (los monopolios y sus representantes políticos y militares) se lo disputaron las organizaciones revolucionarias, la nueva izquierda y varios movimientos de masas combativos.

A lo largo de sus 408 páginas trata en profundidad y detalle el “Operativo Mellizas” con el que Montoneros secuestró y juzgó a los hermanos Jorge y Juan Born, entre septiembre de 1974 y junio de 1975, con final feliz para ambas partes.

Digo esto en el sentido que la organización se llevó 60 millones de dólares de rescate y otras varias condiciones que le impuso al pulpo nacional y trasnacional B&B.

Y éste salvó la vida de sus dos ejecutivos, hijos del presidente de la compañía originada en Amberes, Bélgica, y Holanda, y asentada luego en Buenos Aires y varias provincias argentinas, así como en Brasil y aquellos puertos de origen europeo, más Suiza y otros centros de negocios financieros.

Este aspecto troncal de lo sucedido era conocido sólo en rasgos generales: que Montoneros secuestró a los dos Born, que cobró un rescate millonario, que los entregó con vida, que parte del dinero fue en custodia a Cuba y otra al grupo del banquero David Graiver, que en esos años gobernaba la derecha peronista con Isabel Perón y López Rega, o sea la Triple A, y que se avecinaba el golpe de estado fascista que impuso la dictadura militar-cívica.

Sin embargo muchos detalles importantes del operativo secuestro no se sabían.

Del mismo operativo, de la prolongada negociación posterior entre las dos partes, del pago del rescate y los vericuetos para hacer llegar el dinero a la organización, acá en el país y los pagos en Suiza, etc.

Tampoco se sabía de las internas al interior del monopolio sobre pagar o no pagar (el padre, Born II, no quería negociar ni pagar por sus dos hijos capturados, durante meses, lo que alargó el sufrimiento de ambos y el riesgo de que la policía y el Ejército llegaran a la cárcel del pueblo donde estaban, con riesgo de vida para ambos).

Aunque podía suponerse, no se estaba al tanto del apego de los montos a sus reglas de seguridad, que a la postre garantizaron que todo saliera bien, junto con cierta flexibilidad de su parte, porque al principio pedían 100 millones de dólares de rescate y luego fueron bajando hasta 60 millones.

Todo eso, con mucho suspenso está muy bien relatado por la autora.

Lo suyo, aparte de fuertes visos de novela histórica, tiene partes directamente de un thriller.

Y aunque el lector ya supiera el final de la historia, espoliado por ser un hecho conocido, las páginas se van recorriendo, no digamos devorando, pero sí con un tránsito veloz, a diferencia del “Tránsito lento” que canta Andrés Calamaro.

MONTONEROS, ACIERTOS Y ERRORES

La autora obviamente no es admiradora de Montoneros.

Su pluma desliza una onda cercana a la teoría de los dos demonios.

Rechaza la “violencia” de los montos, con críticas a su verticalidad y veleidades de “ejército popular” hasta con uniforme y boina, como satiriza por allí, concentrando sus cuestionamientos en la figura de Mario E. Firmenich.

Al mismo tiempo, nobleza obliga, pone al descubierto los crímenes de la Triple A, la responsabilidad del ministro López Rega y la presidenta Isabel Perón, así como a los delitos de lesa humanidad que vino a cometer la dictadura a partir de 1976, si bien este tramo no forma parte del libro.

También es bueno que O’Donnell saque a luz el poderío económico del grupo Bunge y Born y también su vinculación con el aparato represivo.

Por ejemplo, en sus conversaciones con Jorge Born, varios años después del secuestro y liberación, le reprochó que hubiera contratado para “cuestiones de seguridad” nada menos que al ex comisario Miguel Etchecolatz, mano derecha del genocida general Ramón Camps en el circuito bonaerense con varios centros clandestinos de tortura y exterminio.

Born le admitió a medias: “era toda una mezcla de atorrantes.

Etchecolatz sí era un perverso, yo no conocía mucho de sus líos, pero él se justificaba todo porque decía que era una guerra”.

La falsa explicación que dio el aludido deja expuesto que para ese grupo monopólico el principio siempre fue obtener la máxima ganancia, a como diera lugar.

Un derivado actual: la teoría de la guerra que hoy repite la vicepresidente fascista Victoria Villarruel es la misma de ese condenado a nueve perpetuas por su actuación en 21 centros de la muerte.

Al margen de cuál fue la intención de la autora, su libro reabre el gran debate sobre cuál fue el rol y valoración de las organizaciones revolucionarias setentistas, en este caso Montoneros.

En 1974 y 1975, donde se da su exitoso “Operativo Mellizas”, gozaba de mucho respaldo y simpatía, no sólo de sectores peronistas.

Por ejemplo, nuestro partido, Vanguardia Comunista (actual Partido de la Liberación) los acompañó en la entrada a la plaza de Mayo el 1 de mayo de 1974, gritando unidos “Qué pasa general, está lleno de gorilas el gobierno popular”.

Y cuando Perón los insultó y echó de la plaza, nos retiramos, junto con las gruesas columnas de la JP y los Montoneros.

En ese tiempo votamos al Partido Auténtico en las elecciones de Misiones, partido legal fundado por los montos que habían sido expulsados del Partido Justicialista.

Los crímenes de la Triple A, que apuntaron sobre todo contra ellos y contra el PRT-ERP, OCPO, etc, nos unieron aún más porque también VC tuvo sus mártires como Raúl Kossoy y Ana María Estevao, asesinados en octubre de 1974.

Con la derrota del 24 de marzo de 1976, el campo popular retrocedió, las organizaciones revolucionarias fueron devastadas.

Venían siendo demonizadas como “terroristas” desde mucho antes y comenzó un ciclo de retroceso, de simultáneo descenso de las luchas y un gran debilitamiento de las fuerzas combativas.

En ese marco el prestigio de Montoneros fue trocando a desprestigio, para muchos que antes los veían con simpatía.

Esto no fue sólo una operación de lavado de cabezas de la dictadura y los monopolios, incluido Bunge y Born, la prensa adicta y el accionar de los Estados Unidos y las dictaduras militares de la región sudamericana.

Ese cambio, en contra de Montoneros, tuvo que ver también, en parte, con sus errores políticos y militares.

Una cosa fue secuestrar a dos ejecutivos del mayor grupo empresarial y otra cosa fue atacar el regimiento 29 de Formosa dejando 10 jóvenes conscriptos y 11 guerrilleros muertos.

Una cosa fue poner una bomba en la embarcación del criminal jefe de la Policía, comisario Alberto Villar, que voló por los aires junto a su esposa, y otra dejar una bomba en el comedor de la Policía Federal, que mató a 22 agentes.

Creo que sus principales errores fueron políticos. Hicieron bien en romper con la dirección burguesa y burocrática de Perón, pero hicieron mal en pasar a las acciones armadas como la actividad central.

No tuvieron una línea antigolpista antes de 1976, como sí la tuvo VC, con la idea de que con el golpe militar se iba a polarizar la lucha entre dictadura y guerrilla, con la consiguiente victoria de ésta.

No evaluaron bien el grado de fortaleza que aún mantenía la dictadura y lanzaron dos contraofensivas organizadas desde el exterior, cuando las condiciones no estaban aún maduras para operaciones de ese nivel.

Desoyeron en ese sentido las sabias observaciones críticas que les había formulado Rodolfo Walsh, en el sentido que era un tiempo de repliegue, de pegarse a las masas y tener tácticas defensivas.

NO HACER LEÑA DEL ÁRBOL CAÍDO

Sinceramente creo que la organización conducida por Firmenich cometió esos errores políticos y militares, con varias aclaraciones necesarias.

LE/

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