28 de septiembre de 2023

LA SOBERANÍA EN PELIGRO: HACIA UN PLAN SOBERANO DEL SUR

La saturación de informaciones, la mayor parte de escasa importancia, nos hace perder de vista lo importante En concreto, queremos destacar que situaciones cada vez más frecuentes nos alertan sobre una realidad: la soberanía nacional en el sur de nuestro territorio está en riesgo. Por G. Armúa ,G. Atencio, A.Bilmes, J,Bilmes, V.S. Buda, V.Cazal, A.…

La saturación de informaciones, la mayor parte de escasa importancia, nos hace perder de vista lo importante

En concreto, queremos destacar que situaciones cada vez más frecuentes nos alertan sobre una realidad: la soberanía nacional en el sur de nuestro territorio está en riesgo.

Por G. Armúa ,G. Atencio, A.Bilmes, J,Bilmes, V.S. Buda, V.Cazal, A. Irigoyen, R. Kataishi, S.Liaudat y A. Yebra

Agencia Paco Urondo/Economía/Debates

25 Agosto 2023

 

La saturación de informaciones, la mayor parte de escasa importancia, nos hace perder de vista lo importante.

Incluso, nos dificulta encontrar los hilos conductores que, por lo bajo, conectan distintos acontecimientos.

En concreto, queremos destacar que situaciones cada vez más frecuentes nos alertan sobre una realidad:

la soberanía nacional en el sur de nuestro territorio está en riesgo.

Como botón de muestra podemos enumerar los temas que se plantearon tan solo en los últimos meses:

I) conflictos en torno al acceso al Lago Escondido, Río Negro, y la legalidad de la propiedad del magnate británico Joe Lewis (al estar ubicada en tierras limítrofes);

II) las denuncias respecto a otra estancia suya en el Cóndor, sobre la zona estratégica del Estrecho de Magallanes, en el extremo sur de Santa Cruz;

III) la concesión al mismo Grupo HL S.A. (Joe Lewis) de los proyectos hidroeléctricos Bagillt y Los Alerces en Chubut;

IV) la existencia de una pista privada de aterrizaje para aviones de gran porte en cercanías de Sierra Grande, Río Negro, en manos de capitales internacionales,

V) la instalación de un radar espacial estadounidense-británico en Tierra del Fuego, detenido en el último minuto por el Ministerio de Defensa de la Nación;

VI) la pronta puesta en marcha en cercanías de la formación de Vaca Muerta, provincia de Neuquén, de una base de las fuerzas armadas norteamericanas para supuesta “prevención de catástrofes”;

VII) la voluminosa pesca de distintas potencias extranjeras en la milla 201 que depreda los recursos ictícolas del Atlántico Sur y la difusión de denuncias patrocinadas contra China con un sentido geopolítico;

VIII) la presencia de fuerzas militares de Kosovo en las Islas Malvinas, invitadas como parte de la estrategia británica de ocupación;

IX) la visita de Laura Richardson, jefa del Comando Sur de las fuerzas armadas norteamericanas, que, entre otros temas, vino a cuestionar la presencia china en la estación espacial en Neuquén y en la construcción de un polo logístico en Tierra del Fuego.

X) la inclusión de espacios marítimos argentinos como parte de territorio chileno en publicaciones oficiales de la Dirección Nacional de Fronteras y Límites del Estado de Chile.

Y así podríamos continuar.

Estos 10 tópicos fueron noticia en algún momento del último semestre.

Pero, en verdad, son la punta de un iceberg que bajo la línea de flotación incluye, fundamentalmente, la presencia militar constante y creciente de la OTAN en el Atlántico Sur (con su proyección a la Antártida Argentina) y la pretensión sobre nuestras riquezas naturales continentales, insulares y marítimas.

Frente a este cuadro, las respuestas que damos como nación son endebles, fragmentadas y oscilantes.

Por lo que un paso fundamental es avanzar en la elaboración de un plan estratégico que oriente de un modo integral las políticas hacia el sur de nuestra patria.

Por supuesto, la aspiración máxima es que una planificación de este tipo se constituya en política de Estado que sobreviva a los cambios de gobierno.

Pero la realidad indica que ese camino no será fácil.

Por lo que, como primera instancia, nos proponemos instalar la problemática y avanzar en el planteamiento, en la medida de lo posible, construyendo consensos con distintos actores sociales e instituciones públicas.

En miras a aportar en ese sentido, ofrecemos el presente documento con lineamientos mínimos para la elaboración de un Plan Soberano del Sur.

Las propuestas presentadas a continuación surgen del intercambio entre especialistas y referentes relacionados con cuestiones asociadas al Atlántico Sur, la Patagonia y la Antártida Argentina (organizaciones sociales y políticas, sindicatos, gobiernos provinciales y municipales, académicos, etc.).

Lo publicamos con el objetivo de aunar esfuerzos entre quienes miramos con preocupación la falta de una perspectiva estratégica hacia el sur de nuestro país.

Solo con la fuerza mancomunada de todos y todas podremos instalar en la agenda pública esta temática, así como condicionar las políticas de un próximo gobierno.

Con esa meta, extendemos la invitación a toda persona o agrupamiento interesados en aportar a la construcción de un Plan Soberano del Sur.

Dos ideas rectoras

Dos ideas marcan la guía de elaboración de este plan:

1- La soberanía va de la mano con el desarrollo, el poblamiento y la presencia del Estado.

2- El sur argentino no se limita al territorio nacional continental.

La primera idea implica que sin las tres patas (desarrollo, poblamiento, Estado), no hay posibilidad alguna de mantener en el tiempo la presencia nacional en el sur.

Es una idea-fuerza opuesta a la que, en los hechos, ha primado hasta ahora.

La Patagonia argentina, en particular, a lo largo de su historia ha experimentado una participación relegada, con una integración nacional predominantemente extractivista y de enclave proveedor de recursos energéticos baratos al centro del país.

Ello derivó en grandes inequidades sociales en la región, como limitaciones en el acceso a la vivienda y a oportunidades de desarrollo económico. A su vez, se observó una continua presencia latifundista y extranjera en la propiedad de la tierra.

La segunda idea es imprescindible al momento de pensar nuestro territorio, construir nuestra identidad y proyectarnos en el mundo.

La relevancia del Atlántico Sur y de la Antártida debe ser considerada al mismo nivel que la Patagonia.

Por su ubicación geográfica y por los importantísimos recursos que existen allí (pesqueros, hidrocarburíferos y minerales, entre otros), estas regiones y territorios se constituyen en un nodo de gran importancia dentro de la geopolítica y la economía mundial.

Es por eso que la recuperación plena, legítima e imprescriptible de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, y sus espacios marítimos e insulares aledaños, es una cuestión estratégica y urgente para el pueblo argentino.

Y, como se ha establecido en distintos organismos regionales, no sólo incumbe a nuestro país, sino también a los pueblos de América Latina y el Caribe.

Por lo que la segunda idea rectora para un plan soberano del sur es fortalecer la noción de una Argentina bicontinental y su proyección a la Antártida y el Océano Atlántico.

Lineamientos en cuatro grandes áreas

A continuación, se presentan los lineamientos para un plan soberano del sur en cuatro temas primordiales:

I)   Territorio y población,

II)  Energía,

III)  Defensa y soberanía,

IV) Economía, producción y empleo.

En cada una, a su vez, se identifican distintos ejes y acciones concretas para concretar avances en ellos.

Por supuesto, en muchos casos las áreas, ejes y acciones se solapan parcialmente.

Esto es expresión de que sólo de un modo integral es posible llevarlos adelante consistentemente.

Territorio y población

Esta gran área contiene cinco ejes.

A saber, Educación e interculturalidad, Arraigo, Conexión y Conectividad, Suelo, Agua, y Ambiente.

Cada uno de estos ejes identifica los retos específicos que requieren una atención prioritaria y propone una serie de acciones concretas orientadas a fortalecer la soberanía, la gestión de los recursos y los derechos de la comunidad. Apuntan a reforzar la visión de un país que prioriza las necesidades de su población, protege sus propios recursos y sus territorios, y contrasta con las posturas que priorizan los intereses de las élites y de las corporaciones por encima de los de la sociedad.

Educación e interculturalidad

– Fortalecer la conciencia acerca de la bicontinentalidad argentina, la importancia de la Antártida y la soberanía sobre las islas del Atlántico Sur en el sistema educativo a nivel nacional (incluyendo el cumplimiento de la Ley 26.651/10 sobre la obligatoriedad de uso del mapa bicontinental de la República Argentina).

-Incorporar la perspectiva intercultural en educación y salud.

Arraigo

– Mantenimiento de tarifa diferencial en combustible, gas y electricidad por Régimen de Zona Fría.

– Garantizar acceso a alquileres con precios justos en zonas turísticas.

– Plan con incentivos para promover el poblamiento de la región, incluyendo acceso a tierra, vivienda y otros derechos básicos, así como a una adecuada infraestructura.

– Garantizar la posesión legal de los territorios indígenas por parte de las comunidades originarias.

Conexión y conectividad

– Completar la integración al Sistema Argentino de Interconexión eléctrica y garantizar el pleno acceso a la energía a la población tanto del territorio nacional continental como del insular.

– Reformulación de esquemas de distribución de energía para garantizar el abastecimiento local y capilarizado de luz y gas, en especial en zonas de represas, parques eólicos y de producción hidrocarburífera.

– Puesta en marcha de las obras para la construcción del Ferrocarril Transpatagónico (ver exp. 1783-D-2016 de declaración de interés en la Cámara de Diputados de la Nación).

– Conexión a la Red Federal de Fibra Óptica de Tierra del Fuego y otras regiones aún desconectadas.

– Integración vial de la isla de Tierra del Fuego con el continente a través de un puente binacional.

– Implementación de polos logísticos marítimos y puertos en Río Grande y Ushuaia.

Suelo y agua

– Plan hídrico integral para el desarrollo poblacional y agropecuario: integrando acciones en las cuencas altas, aumentando los niveles de almacenamiento y el reuso del agua.

– Garantizar el acceso al agua para fines múltiples de las poblaciones rurales, urbanas y periurbanas.

– Ampliar las áreas bajo riego para fomentar la agricultura familiar, campesina e indígena.

– Detener y revertir la extranjerización de tierras en zonas estratégicas y en territorio limítrofe.

– Derogación del decreto de la presidencia de Mauricio Macri (820/16) que, a partir de modificaciones en la implementación de la Ley de Tierras (26.737/11), habilita facilidades para la extranjerización de las propiedades rurales.

Ambiente

– Construir un organismo estatal de monitoreo ambiental, con participación de las comunidades, que vele por la seguridad y el cuidado de los medioambientes naturales.

– Impulsar y reforzar prácticas de preservación en zonas de alto flujo turístico en el marco del cumplimiento de la Ley de Glaciares y la de Bosques Nativos.

Energía

Esta gran área se despliega en cinco ejes vitales que apuntan a promover la autodeterminación y el desarrollo estratégico del sector energético en la región.

La consolidación de la soberanía energética, a través del fortalecimiento de la participación estatal en la gestión de recursos clave y el desarrollo de capacidades científico-tecnológicas e industriales a nivel local, se proponen como los principales mecanismos para superar el escenario actual.

Hidroeléctrica

– Reversión al Estado de las siete Centrales Hidroeléctricas de Patagonia con prontos vencimientos de concesión.

– Puesta en marcha bajo gestión estatal de las dos represas de Santa Cruz.

Eólica

– Consolidación de Patagonia como potencia eólica con la creación de capacidades científico-tecnológicas e industriales para la fabricación de generadores en la región.

– Generar articulaciones con el sistema CyT para el desarrollo de tecnologías específicas que respondan a las particularidades climáticas de la Patagonia y el Atlántico Sur.

– Facilitar la generación eléctrica de pequeña escala con aerogeneradores para poblaciones alejadas de grandes centros urbanos.

Petróleo y Gas

– Construcción de refinerías y desarrollo de un polo petroquímico en el sur patagónico, de modo de evitar un innecesario transporte de combustible a lo largo de miles de kilómetros y favorecer el agregado de valor local.

– Fortalecer la participación de YPF en áreas offshore, con un sentido estratégico y de soberanía.

– Revisar que, en las actuales concesiones otorgadas con motivo del Concurso Público Internacional Costa Afuera de 2018-19, no se habilite el accionar de firmas que hayan sido cómplices de la actividad hidrocarburífera ilegítima y unilateral británica en aguas circundantes a Malvinas.

– Aumentar la participación nacional de tecnologías y proveedores en Vaca Muerta, y que el Estado e YPF controlen y mitiguen los impactos socio ambientales.

Hidrógeno Verde

– Desarrollar e implementar un plan de producción de hidrógeno verde en la Patagonia.

– Potenciar el involucramiento de YPF y el sector CyT en el diseño productivo y la consolidación de la cadena de valor local.

Mareomotriz y olamotriz

– Puesta en funcionamiento de una planta piloto de energía mareomotriz.

– Articulación interinstitucional para el desarrollo de nuevas tecnologías y adaptación de las existentes a las especificidades del territorio patagónico.

– Involucramiento de la UTN, el INTA y otras instituciones especializadas para avanzar en la implementación de estas fuentes renovables de energía.

Defensa y soberanía

Esta gran área se articula en cuatro temas fundamentales:

Control del espacio aéreo, Control del Espacio Marítimo, Antártida, Malvinas e islas del Atlántico Sur.

En conjunto, estos ejes proponen un marco de acción integral para reafirmar la soberanía argentina sobre su territorio y espacios marítimos adyacentes, potenciando la capacidad de defensa y fortaleciendo la presencia científica, estratégica y política en la región antártica y la reivindicación nacional sobre las islas del Atlántico Sur.

Control del espacio aéreo

– Profundizar el Plan Nacional de Radarización en toda la región patagónica y del Atlántico Sur.

– Control, regulación y supervisión de usos y habilitaciones de radares, bases de operaciones y pistas de aterrizaje.

Control del espacio marítimo

– Incremento de presencia en el mar mediante flotas navieras nacionales (mercantes, militares y turísticas).

– Reconstrucción de la capacidad de defensa naval y aérea para un efectivo control de la zona marítima.

– Creación de astilleros en puertos patagónicos para reparación y, eventualmente, construcción de buques.

– Fortalecimiento de las capacidades científico-tecnológicas asociadas al desarrollo naval y aéreo.

Antártida

– Establecer alianzas estratégicas con otros países, particularmente de América Latina y los BRICS, para compartir recursos y conocimientos.

– Unidad argentino-chilena para la discusión con la pretensión de soberanía inglesa sobre nuestro territorio.

– Plan de modernización de infraestructura, equipamiento, comunicación y fuentes de energía en las bases.

– Fortalecer el Programa Antártico Argentino y trasladar su dirección a Tierra del Fuego.

– Mejorar la presencia científica en las bases antárticas argentinas, promover la presencia interdisciplinaria y generar programas de participación científica.

– Fortalecer el despliegue territorial con equipos remotos y expediciones al interior del continente.

– Mejorar la logística y el transporte para facilitar el acceso a la Antártida.

– Explorar mecanismos que propicien el incremento de la participación activa argentina en los foros internacionales relacionados con la Antártida.

– Promover el turismo antártico de manera sostenible y regulada.

– Fortalecer la concepción geopolítica soberana en el personal civil y castrense que realiza tareas en la Antártida.

Malvinas e islas del Atlántico Sur

– Derogación de los acuerdos de Madrid firmados por Menem-Cavallo. Nunca más a los acuerdos de cesión de soberanía y subordinación con el Reino Unido.

– Aumentar los costos de ocupación británica en nuestras islas:

sancionar a compañías que operan en aguas ocupadas ilegalmente, en cumplimiento con la legislación existente, y anular la cooperación con la logística diseñada para el saqueo de nuestros recursos.

– Designar a un intendente de Malvinas en el exilio.

– Tipificación de infracción penal para ciudadanos argentinos o extranjeros residentes en el país que pongan en cuestión la reivindicación legítima, imprescriptible y constitucionalmente establecida de la Argentina sobre las islas del Atlántico Sur y espacios marítimos correspondientes.

Economía, producción y empleo

En cuarto y último lugar, las propuestas en la gran área de economía, producción y empleo se dirigen hacia un modelo de desarrollo endógeno y sustentable, que enfatiza la inclusión social, la creación de valor local, la diversificación económica y la soberanía en sectores estratégicos.

Abarca los ejes de Pesca, Subrégimen industrial de Tierra del Fuego, Economía locales y Turismo, Minería, Agricultura y ganadería y Agregado de valor in situ.

En la disputa de modelos en nuestro país, estas propuestas se distinguen claramente sobre las neoliberales, al priorizar la equidad, las economías populares, la participación estatal, el desarrollo local y la soberanía sobre nuestros recursos.

Pesca

– Utilización e industrialización del descarte pesquero en alta mar.

– Implementación de economías circulares en el procesamiento de pescados, mariscos y algas.

– Incrementar el valor agregado de los productos pesqueros.

– Fomentar el consumo de productos de mar en miras a lograr la soberanía alimentaria.

– Crear una empresa estatal o con mayoría estatal en articulación con cooperativas y unidades de gestión de la economía popular para procesamiento y distribución de productos pesqueros.

– Fortalecer la flota pesquera de gran altura (alta mar), de media altura y artesanal.

– Impedir la depredación del recurso pesquero por parte de buques factoría (en especial, cuando se trata de navíos que no son de bandera).

– Control de fraudes financieros en las exportaciones de productos pesqueros.

– Diversificar y ampliar la cantidad de empresas del sector tanto a nivel nacional como territorial en la Patagonia.

Turismo

– Impulso turístico para regiones rurales, periféricas y remotas.

– Profundización de esquemas de demanda turística nacional, bajo una pauta inclusiva y sostenible.

– Fortalecimiento de las sinergias entre las economías locales, las actividades turísticas, la industria de alimentos y el agregado de valor.

– Promoción de turismo social gracias a la mayor accesibilidad y bajo precio que brindará la construcción del Ferrocarril Transpatagónico.

Minería

– Modificación de ley minera para garantizar que el Estado tenga participación estratégica en la explotación de minerales. Explotación prioritaria de minerales que formen parte de una cadena de valor agregado nacional (ej. uranio).

– Participación ciudadana en el seguimiento de los proyectos de exploración avanzada y explotación.

Agricultura y ganadería

– Sancionar una ley para la fruticultura (análoga a la ley ovina) que garantice el financiamiento para la cadena y la permanencia de los productores pequeños y medianos en la actividad.

– Implementar la Ley de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena en Patagonia, garantizando el acceso a la tierra y el agua, al crédito, a la tecnología, a los mercados, etc.

– Fortalecer la red de instituciones que garantizan la presencia del Estado en investigación y extensión de temas agropecuarios.

Subrégimen industrial de Tierra del Fuego

– Defender y transformar el subrégimen para ampliar los sectores, actores y empresas que aprovechan la promoción.

– Regular el trabajo informal y los contratos precarios en el subrégimen industrial.

– Generar sinergias entre las empresas beneficiarias y necesidades específicas del territorio como acceso a viviendas, alimentos e infraestructura.

– Explorar nuevos mecanismos específicos de relacionamiento con las cadenas globales de valor de la industria electrónica, automotriz y de software.

Agregado de valor in situ

– Promover el agregado de valor de las actividades económicas de la Patagonia, en especial las orientadas a recursos naturales.

– Generar mecanismos que tiendan a reducir las dinámicas de enclave y de extractivismo en la Patagonia por parte del Estado Nacional y de las empresas extranjeras.

– Promover la creación y el fortalecimiento de encadenamientos productivos locales impulsados y coordinados por el Estado para completar las cadenas de provisiones de alimentos y de insumos básicos, reducir los costos logísticos, y generar autonomía económica en la región.

– Diversificar las exportaciones de las provincias de la Patagonia en base al agregado de valor local y no mediante el comercio de bienes primarios.

– Desarrollo de economías locales en base a la promoción regional y la generación de denominaciones de origen.

– Promoción y apoyo a cooperativas y pequeños emprendimientos para el agregado de valor, procesamiento y trazabilidad de las producciones locales.

– Implementación territorial de nodos para el acompañamiento y asesoramiento a pequeños emprendimientos locales, así como un plan de compras estatales a pequeños proveedores.

Estos lineamientos desarrollados a lo largo de cuatro grandes áreas y 21 ejes, con decenas de propuestas concretas de acción, son la base para la elaboración de un Plan Soberano del Sur.

De aplicarse, marcaría un antes y un después en la historia de la región y de la nación al establecer un nuevo paradigma basado en la soberanía.

Como señalamos en las ideas rectoras, esta meta implica poblamiento, desarrollo económico y presencia estatal; además de un reposicionamiento de cara a la proyección bicontinental de la Argentina.

Entre los efectos colaterales beneficiosos, estas políticas podrían contribuir a resolver distintos problemas del resto del país, tales como la alta inflación, la falta de divisas, las necesidades nutricionales o la concentración demográfica en la zona centro.

Henry Kissinger, el controvertido diplomático estadounidense, una vez describió a Argentina como “una daga que apunta hacia la Antártida”.

Esta metáfora conlleva una señal de alarma: si no tomamos el control de ese puñal —es decir, si no somos conscientes del potencial estratégico, territorial y de recursos del sur—, otros podrán utilizarlo en nuestra contra.

Y sobre todo implica un llamado a la acción:

hagamos de ese cuchillo un facón, como aquel que en manos del gaucho Rivero se alzó para defender la soberanía de las Islas Malvinas.

Sobre los autores:

GONZALO ARMÚA es Lic. en Comunicación Social (UNLaM) y responsable de Relaciones Internacionales del Frente Patria Grande.

GUSTAVO ATENCIO es contador público nacional, auditor especializado en petróleo y gas e integrante de la Comisión de Energía y Servicios Públicos del Instituto Patria.

ANDRÉS BILMES es Dr. en Ciencias Naturales (UNLP) e investigador del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (CONICET-CCT-CENPAT).

JULIÁN BILMES es Dr. en Ciencias Sociales (UNLP) e integra el Equipo y la Red de Investigadores de la Cuestión Malvinas (EdICMa-RedICMA) y la Red de Pensamiento Latinoamericano en Ciencia, Tecnología y Sociedad (Red PLACTS).

VICENTE S. BUDA es Ing. Agrónomo (UNLP), trabajador del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) del Alto Valle de Río Negro e integrante de la Red PLACTS.

VÍCTOR CAZAL es Prof. en Educación Musical (Esc. Sup. de Arte “Leopoldo Marechal”), asesor pedagógico del Centro Polivalente de Arte “Inés María Bustelo” de Ushuaia y trabaja comisionado en el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF).

ALEJO IRIGOYEN es Dr. en Biología Marina (UNCo) e investigador del Centro para el Estudio de Sistemas Marinos (CONICET-CCT-CENPAT).

RODRIGO KATAISHI es Dr. en Economía (UniTO, Italia), investigador del CONICET en la Universidad Nacional de Tierra del Fuego e integrante de la Red PLACTS.

SANTIAGO LIAUDAT es Mg. en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNQ), docente e investigador de la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad Tecnológica Nacional Fac. Reg. La Plata e integrante de la Red PLACTS.

ALEJANDRO YEBRA es Ing. Electromecánico (UBA) e integrante del Instituto de Energía “Scalabrini Ortiz” (IESO) y de las Comisiones de Energía y Servicios Públicos y Ciencia y Tecnología del Instituto Patria.



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