29 de febrero de 2024

LA FAMOSA PATADA DE ERIK CANTONÁ, EL AMIGO DE DIEGO, A UN FASCISTA

«Diego es al fútbol lo que Mozart a la música y Rimbaud a la poesía. La agresión de un jugador a un aficionado, nunca antes registrada, y la franqueza brutal de Cantona movilizaron las más antiguas reglas de convivencia que los ingleses… Por Ignacio Lizaso NAC&POP 26/01/2024  Tarde destemplada del 25 de enero de 1995,…

«Diego es al fútbol lo que Mozart a la música y Rimbaud a la poesía.

La agresión de un jugador a un aficionado, nunca antes registrada, y la franqueza brutal de Cantona movilizaron las más antiguas reglas de convivencia que los ingleses…

Por Ignacio Lizaso

NAC&POP

26/01/2024

 Tarde destemplada del 25 de enero de 1995, invierno británico.

En el estadio Selhurst de Londres juegan el equipo local Crystal Palace y el favorito Manchester United.

Han pasado 4 minutos del segundo tiempo y se mantiene el empate 1 a 1.

De pronto el ídolo de los Diablos Rojos team, Eric Cantona, le comete violento foul al oscuro rival Richard Shaw.

En inmediata reacción el árbitro expulsa a Cantona.

Vistiendo camiseta negra con el número 7 en la espalda, el ídolo inicia una lenta retirada.

Al llegar a la tribuna que ocupan los hinchas del Crystal Palace un tal Matthew Simmons baja corriendo los escalones que lo separan del field y enfrentando a Cantona le grita: «andate a tu país, francés de mierda».

Cantona se da vuelta, lanzándose con las dos piernas en el aire impacta en el pecho de Simmons y aún sin retroceder de ese acrobático salto alcanza a tirar una piña.

La agresión de un jugador a un aficionado, nunca antes registrada, y la franqueza brutal de Cantona movilizaron las más antiguas reglas de convivencia que los ingleses sólo permiten que rijan en su territorio, sumadas a la xenofobia, vigente aún en el plano europeo.

«No estoy arrepentido, lamento no haber pateado con mayor fuerza.

No saben cómo se saborea pegarle a un fascista» se despachó Cantona.

Consecuencias del incidente: Cantona fue condenado a una multa de 30.000 libras, 9 meses de suspensión como futbolista y 120 horas de trabajo comunitario.

Pero Simmons no salió ileso: lo despidieron de su empleo y su esposa se separó.

Por supuesto, abundaron las críticas descalificadoras y fueron pocas las adhesiones.

Entre ellas se destacó la de Diego Maradona, que un año antes había sido víctima del control de doping en el Mundial armado por los yanquis, con politizada participación de la DEA en yunta con el aparato de la FIFA, en la que Joao Havelange oficiaba de emperador.

En ese momento Diego tramitaba en nuestro país su regreso a Boca Juniors.

Cuando le preguntaron qué pensaba del patadón de Cantona soltó su humor más corrosivo: «fue un golazo, si hubiera estado en la cancha lo habría abrazado».

Ese episodio y la dura sanción a Cantona signaron el comienzo de una estrecha relación entre los dos cracks.

Los unían el espíritu rebelde, no atemperado por los fabulosos contratos que firmaban, y las raices familiares.

Conocemos las de Diego en Villa Fiorito.

Eric había nacido en Les Caillets, barrio marginal de Marsella, hijo de un enfermero y una costurera.

Dejó un par de valiosos frutos el encuentro.

Una amistad indestructible y el proyecto de crear un sindicato de futbolistas.

La entidad se fundó en septiembre del mismo 1995 y los primeros socios fueron Hristo Stoikhov los tocayos Gianfranco Vialli y Zola, Laurent Blanc, los brasileños Raí y Bebeto, Carlos Valderrama y otro italiano, íntimo de Diego desde los años del Napoli: Ciro Ferrara.

El enemigo, ya citado, era bravo y realmente poderoso.

Se llamaba Jean Marie Faustin Goedefroid de Havelange, pero le decían Joao.

«Lo único que sabe de fútbol es que jugó al water polo», se burlaba Diego.

Hijo de un traficante de armas, a Havelange se lo acusó de seguir los pasos de su progenitor con incursiones en el mismo tráfico y el de drogas.

Superando todas críticas Havelange fue emperador de la FIFA de 1974 a 1998, cuando le cedió la corona a Joseph Blatter.

Precisamente el 98, año del mundial de Francia, marcó el ocaso del sindicato.

«Los jugadores somos muy individualistas, sobre todo los más famosos», admitió Raí.

Resultaba evidente que Cantona no era uno más como futbolista y tampoco como persona con vasta capacidad creativa.

Abandonó el fútbol profesional en 1998 y ese año comenzó su carrera de actor.

Protagonizó siete películas y culminó esa trayectoria con una excelente actuación en la serie «Recursos inhumanos».

Al margen de estos trabajos han tenido repercusión sus inquietudes políticas, siempre como francotirador, proponiendo la construcción de viviendas destinadas a sectores de escasos recursos, la defensa de los haberes de los jubilados y los derechos de los locatarios de alquileres.

Aunque nunca jugaron juntos oficialmente, Cantona fue el gran compadre deportivo y también ideológico de Diego.

Su admiración queda grabada en una metáfora memorable: «Diego es al fútbol lo que Mozart a la música y Rimbaud a la poesía.

(Cantoná en el partido despedida de Diego se acercaba para felicitarlo con camiseta roja)

Dentro de 100 años se lo seguirá recordando con esa imagen».

IL/



Source

Deja una respuesta