15 de abril de 2024

«JORGE GRIFFA ERA IMPASABLE» AFIRMABA SANFILIPPO

El corpulento defensor escribiría una historia de pasiones. «Desde San Lorenzo, goleador del club entre 1955 y 1962, cuatro veces goleador de la temporada en AFA. entre 1958 y 1961, Griffa resultó el mejor defensor de la época» Por Jose Luis Ponsico NAC&POP 17/01/2024   Una pérdida enorme. Un gran defensor. Luego un formador de juveniles…

El corpulento defensor escribiría una historia de pasiones.

«Desde San Lorenzo, goleador del club entre 1955 y 1962, cuatro veces goleador de la temporada en AFA. entre 1958 y 1961, Griffa resultó el mejor defensor de la época»

Por Jose Luis Ponsico
 NAC&POP

17/01/2024

 

Una pérdida enorme.

Un gran defensor.

Luego un formador de juveniles

Siempre, «Caballero de Capa y Espada»

Jorge Bernardo Griffa nos dejó a los 88 años.

Un grande.

Va el informe con un testimonio de oro.

Del «Nene» José Sanfilippo.

La otra mirada

«Jorge Griffa en mí época, como defensor, impasable.

Ganaba por su capacidad física,
corpulento, estatura y mucho anticipo.

Fuerte, duro, pero no mal intencionado», afirmó el goleador de los´50 y 60, José «Nene» Sanfilippo.

«Desde San Lorenzo, goleador del club entre 1955 y 1962, cuatro veces goleador de la temporada en AFA. entre 1958 y 1961, Griffa resultó el mejor defensor de la
época» concluyó el «Nene» consultado por el autor de éstas líneas.

Jorge Bernardo Griffa, nacido en Casilda el 7 de mayo del´35, el mismo mes y año
que Sanfilippo, con protagonismo parecido.

Ambos llegaron a Primera entre fines del ´53 y comienzos del´54.

No hubo amistad.

Sí, mutua admiración.

Entre 1955 y 1959 Griffa en Ñuls, camada que tuvo entre otros notables al «Tano» Ricardo Ramaciotti, el «Piojo» José Yudica y la «Bruja» Raúl Oscar Belén, el defensor una de las figuras del «rojinegro».

Por elasticidad, fortaleza. 1.86.

Hoy, «Cuti» Romero.

Sobresalió en un tiempo donde los defensores competían más en rudeza que en la aptitud técnica.

De repente, Juan Carlos Colman (Boca), Julio Venini (River) José María Silvero (Estudiantes) eran «comisarios».

 

Enfrente, Griffa.

Impasable.

Sin pegar

Previo a dos corrientes: el santiagueño Rubén Marino Navarro el popular «Hacha Brava», capitán de la selección nacional en 1960 y el «Negro» José Manuel Ramos Delgado, pura destreza, ex Lanús y River.

Griffa resumía todo eso.

En 1959 llevado a la selección por Victorio Spinetto -también estuvieron José María Barreiro y José «Pechito» De la Torre- Griffa alcanzó su mayor gloria.

Argentina ganó el Sudamericano en River.

A Brasil, nada menos.

Con «Pelé» y toda la orquesta.

Enseguida se lo llevó el Atlético Madrid, en la mayor venta de Newell´s Old Boys en todo ese tiempo.

Antes Ñuls había transferido a Elio Montaño a Boca, al tucumano Armando Benavídez a San Lorenzo en cifras importantes.

Una «cantera»

Sin olvidar en los´40 el pase del extraordinario René Pontoni, «9» fuera de serie a San Lorenzo de Almagro.

Griffa en el Aleti la rompió.

Estuvo diez años y siendo siempre figura en defensa.

El «team» de Helenio Herrera con Joaquín Peiró y Adalberto Collar.

Un paso por Espanyol de Barcelona en el 71 cuando ayudó a los catalanes ascender a Primera y de regreso en la Argentina, volviendo a su antiguo amor: en Rosario, Ñuls.

Apodado «Maestro» tuvo a su gran discípulo, Marcelo Bielsa.

De apenas 25 años.

Ambos recorrían «potreros» y suburbios.

De pronto, varios pibes llegaron al fútbol grande de la mano de ambos entrenadores: el experimentado y el novato.

Esto es Jorge Valdano, Américo Gallego, Ricardo Giusti, Fernando Gamboa.

Sin olvidar a Eduardo «Toto» Berizzo, Mauricio Pochettino, Julio Zamora, Juan Manuel Llop.

El «patrullero» auxilio del notable Gerardo «Tata» Martino.

También a Saldaña y Cozzoni, el primero llegó a la selección de Alfio Basile con Gamboa.

El éxito desbordó: Ñuls resultó campeón con la base de la dupla técnica.

Ganó el torneo de AFA del 87/88 y más tarde con Bielsa DT. y apenas 35 años, campeón en el Apertura´90 superando a River de Daniel Passarella «en el disco».

Griffa tentado por Boca, llegó a la Ribera en los 90 y otra vez sus conocimientos impactaron.

De su orientación Sebastián Battaglia, Julio Marchand enseguida llegaron a Primera para fortalecer el «dream team» de Carlos Bianchi.

Fines de los´90.

Por entonces, hubo un acontecimiento inolvidable.

Estaba mal de salud el Tano Ramaciotti, recluído con 63 años en su casa, chalecito, en Wilde.

Con su esposa y la visita de hijos y nietos los fines de semana.

Juan Carlos Guzmán con otros integrantes de la Mutual de Futbolistas lo había visitado en tiempo de una internación en el Hospital Argerich.

Con «el alta médica» la popular «Garza» indagó: «A quién querés que llevemos cuando vayamos a verte ?»

«Flaco si podés con tu periodista amigo por qué no le piden a Jorgito Griffa que venga a verme.

No nos vemos desde hace 35 años.

Fijate si pueden», dijo Ramaciotti

A las dos semanas una delegación partió rumbo a Wilde.

Entre otros, además del Guzmán y el que escribe, el gran Jorge Griffa, Federico Vairo y un reportero gráfico muy amigo, el Ruso Felman.

No quería perderse el reencuentro.

Una tarde entera en el chalecito de Wilde.

Ramaciotti vivió su tiempo final con la gran emoción de reencontrarse con sus grandes amigos.

Vairo, ex Rosario Central y River, no se detuvo en los recuerdos.

«Ustedes estaban en la mitad de «la tabla» pero siempre complicaban a River.

Tenían dos pibes, los dos zurdos, que hacían maravillas: el «Piojo» Yudica y la «Bruja» Belén.

Los dos llegaron a la selección.

Entre tantas anécdotas Griffa, desde la humildad, habló de la época donde todo resultaba artesanal.

«Te acordás «Tano» -a Ramaciotti- volvíamos de la Capital desde Retiro y llegando al cruce con la Ruta a Casilda, vos me tirabas el bolso», relató.

Ocurría que el Tren a Rosario se detenía cerca del cruce en una localidad.

A las 11 de la noche Griffa no tenía micro a Casilda.

Ciudad situada a 11 kilómetros del cruce de la Ruta a Rosario.

De Casilda también Elio Montaño.

Ya en Boca, luego Huracán.

El «convoy» ferroviario arrancaba y a los 50 metros, todavía despacio, el futbolista de Ñuls se bajaba en marcha y le arrojaban el bolso desde la ventanilla.

El corpulento defensor escribiría una historia de pasiones.

Jorge Griffa tenía 88 años.

Admirado por todos.

Compañeros y rivales.

Estará siempre en el corazón futbolero de quiénes lo trataron.

Un caballero «a la antigua».

De capa y espada.

En el regreso de Wilde, el reportero gráfico Felman, miembro del Senado de la Nación amigo de Guzmán, en el 2000 en la Comisión de Deporte, cerró: «Que encuentro de notables. El Flaco (por Guzmán) admira a Griffa. Se emociona con él», dijo

JLP/

 

  • (*) Columnista La Señal Medios, Mundo Amateur, AGN-Prensa, Agencia Nacional y Popular

 



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