16 de abril de 2024

Haití: gobierno acéfalo, múltiples formas de intervención extranjera y una resistencia popular que no cesa

El pasado 12 de marzo el que era el primer ministro de facto de Haití, Ariel Henry, anunció que renunciará, pero “se mantendrá hasta la instalación de un consejo presidencial de transición y el nombramiento de un nuevo primer ministro”. La ambigüedad de la situación en Haití tiene un buen resumen en esta declaración y…

El pasado 12 de marzo el que era el primer ministro de facto de Haití, Ariel Henry, anunció que renunciará, pero “se mantendrá hasta la instalación de un consejo presidencial de transición y el nombramiento de un nuevo primer ministro”. La ambigüedad de la situación en Haití tiene un buen resumen en esta declaración y en su entorno. El anuncio de Henry fue pregrabado desde Puerto Rico (estado libre asociado o mejor decir colonia de EEUU), lugar al que fue trasladado por el gobierno del “gran país del norte”, tras su furtivo paso previo por República Dominicana y antes aún por la lejana Kenia, en la que había firmado un acuerdo para una misión militar el 1 de marzo. El citado “consejo presidencial de transición” (CPT) fue acordado fuera de Haití en una cumbre del CariCom (comunidad del caribe, integrada por países de habla no hispana del caribe) con EEUU, acompañados por representantes de Francia, Canadá, Brasil y la ONU. En esa cumbre anunciaron que este consejo nombraría un primer ministro provisional que reemplace a Henry. Por Leo Rodríguez para ANRed.

 

Acefalía

Ariel Henry ya no está en ejercicio del cargo de primer ministro sin que tampoco se haya hecho efectiva su renuncia ni haya sido reemplazado por el referido consejo ni formalmente por un nuevo primer ministro. Sin embargo, el mismo Departamento de Estado de EEUU que resolvió el 11 de marzo la conformación del CPT como primer paso de la transición, anunció el 13 de marzo la asunción de un nuevo primer ministro provisional, Michel Boisvert, el actual ministro de finanzas de Haití. El consejo, no obstante, sigue sin conformarse, producto de las pujas entre las diversas fuerzas políticas haitianas a las que la citada cumbre las nominó para integrarlo.

Intervención extranjera

Haití ha sufrido desde su mismo nacimiento y hasta la actualidad múltiples formas de intervención extranjera, en particular, pero no sólo, de Francia y EEUU. La última intervención militar, la MINUSTAH, dejó a su paso saqueo, violaciones y epidemias y gobiernos seudo democráticos, que más allá de elecciones amañadas son asociaciones mafiosas con corporaciones locales y EEUU. Sin ir más lejos, el primer ministro en retirada, Henry, llegó allí como fruto del magnicidio del anterior primer ministro por parte de mercenarios colombianos y haitianos financiados desde EEUU y mafias locales. Ante ese magnicidio, el grupo con el verdadero poder en el país, el Core Group (grupo de la OEA y la UE delegados por la ONU tras la retirada de la MINUSTAH, básicamente dirigido por EEUU), designó a Henry como nuevo primer ministro. Con la misma impunidad y unilateralidad ahora EEUU designa su nuevo reemplazante.

En la cumbre del 11 de marzo, EEUU logró imponer condiciones para la “transición” en Haití, condiciones que hacen pensar más bien en una continuidad con cambio de nombres. Allí se fijó quiénes podrán integrar el CPT: Colectivo 30 de enero, Convenio 21 de diciembre, RED/EDE, Lavalas, Montana, Pitit Dessalines (nombre político de una de las pandillas) y sector privado empresarial. Estas organizaciones y espacios políticos deberán, para tener derecho a una silla allí, avalar la llegada de una nueva misión militar de ocupación, que tiene por ahora como cabecera una fuerza de mil policías de Kenia. Sin embargo, el gobierno de Kenia tiene más que una traba para ello. Su policía tiene probadas conexiones con la corrupción y la mafia en su país, la opinión pública y las organizaciones sociales en ese país se expresaron contundentemente contra el envío de tropas, el poder judicial ya dictó la inconstitucionalidad de esa misión militar. Y para rematar la situación, el acuerdo para esta misión fue firmado el 1 de marzo con un primer ministro que ya no está en funciones.

Dentro de las múltiples formas de intervención extranjera, hay que nombrar por último, pero no por ello menos importante, dos formas muy destacadas. Por una parte los grandes arsenales con que cuentan las pandillas, gracias al tráfico de armas facilitado desde los EEUU, con lo que despedazan el monopolio de la fuerza estatal, generando micro negocios de todo tipo para fines de banda. De todas maneras aquí no deja de estar presente el contradictorio caudillaje latinoamericano.  Por otra parte, la llamada oenegeización de lo social, gracias a que las ONG financiadas desde el exterior cuentan cada vez con más recursos relativos dentro del país.

Resistencia popular

En lo cotidiano, las inmensas necesidades insatisfechas y la falta de respuestas desde el Estado, son resueltas cada vez más desde prácticas y redes de autogestión ya preexistentes desde la historia comunitaria de esta sociedad rebelde. Pero en lo político, fuerzas progresistas populares como Lavalas (donde militaba el expresidente Aristide) fueron siendo cooptadas o integradas al sistema en descomposición. El caso de “Montana” es distinto. Aquí no se trata de una organización, sino de un acuerdo entre organizaciones que van desde el progresismo hasta sectores revolucionarios que propugnan por una efectiva “transición de ruptura”. En este espacio se está dando una dura discusión acerca de si integrarse al CPT, para el que deben avalar la Resolución 2699 del Consejo de Seguridad de la ONU, que aprobó la fuerza multinacional interventora.

Justamente, el viernes 15 de marzo el partido “Rasin Kan Pep La” emitió un comunicado en el que llaman a distinguir entre los dichos y los hechos. Señalan que hay pandillas que hablan contra el sistema, mientras que en realidad son delincuentes narcotraficantes asociados al mismo. Señalan que los gobernantes y buena parte de los policías dicen defender al pueblo y en realidad viven de él, asociados a diferentes pandillas. Y que muchos periodistas preparan un recambio de gobierno blanqueando a los pandilleros “que se autodenominan “VivirJuntos” mientras lo que hacen es matar, violar, quemar y destruir todo lo que pueda permitir a la población vivir un poco mejor”. La serie de hechos de las últimas semanas “muestra la coordinación de alto nivel en las acciones de la coalición de las pandillas, las cuales forman parte de un proyecto para destruir totalmente al país, sacar a todas las organizaciones progresistas del escenario político y fortalecer el dominio de los países imperialistas sobre el país”.

En este mismo sentido la coalición SOLIDARIDAD DOMINICANA CON HAITÍ el 8 de marzo expresó que “apoyamos a las fuerzas políticas y sociales que en Haití reclaman: destitución del gobierno de facto del PHTK, representado por el primer ministro Ariel Henry, nombrado mediante un tweet por EEUU y la ONU, que además apoyó la Federación de las Pandillas; gobierno mafioso que el pueblo haitiano movilizado ha rechazado desde el primer momento. Cese del terror de las bandas paramilitares creadas y armadas por EEUU, que atacan a las barriadas pobres y jamás a los ricos, ni a sus propiedades, el rechazo de cualquier fórmula de intervención militar fraguada por EEUU y el Core Group. Un gobierno de ruptura y transición que reorganice el Estado y llame a elecciones democráticas; y que, además, con ayuda de países amigos, reestructure las instituciones dedicadas a combatir la violencia, contrarresten el tráfico de armas y municiones desde puertos de EEUU hacia Haití. Rechazo categórico a las manipulaciones de la Casa Blanca, y CARICOM para imponer otro títere que sustituya a Ariel Henry, y facilite la intervención militar en preparación. Enérgica condena a las pretensiones de mafiosos como Guy Phillipe y a las manipulaciones de connotados jefes de bandas paramilitares como Jimmy Chirizier (Barbecue), que procuran hacerse del gobierno. ¡ALGO ABSOLUTAMENTE INACEPTABLE! Exigirle a la comunidad internacional colonialista que le pague al pueblo haitiano la INMENSA DEUDA SOCIAL Y ECONÓMICA, respete su autodeterminación y cese el cruel coloniaje racista que lo oprime y discrimina.”

ANRed te necesita

Día a día intentamos brindarte información de calidad y ofrecerte un punto de vista diferente sobre lo que sucede. Somos un medio comunitario, alternativo, popular y autogestivo. Vivimos en tiempos de una crisis económico-social profunda y compleja. En ese contexto, ANRed sólo puede seguir creciendo con tu ayuda.

Podés aportar otro importe por CBU: 0440053040000248921330 (Banco Hipotecario)

Si tenés alguna duda, o querés saber más sobre nosotros, podés comunicarte al 11-2250-6241 o por mail (redaccion@anred.org).

También podés seguirnos en nuestras redes sociales: FacebookTwitterInstagram


Source

Deja una respuesta