24 de mayo de 2024

“Esto no empezó el 7 de octubre, empezó hace 76 años”

Abdallah El Tibi nació en la Ciudad de Gaza con el contexto de la segunda intifada del año 2000. A sus 23 años ya sufrió cuatro bombardeos en Gaza: en el 2008, el 2012, 2014 y 2019 antes de migrar. Su familia se encuentra en la Franja de Gaza y desde octubre tuvo que mudarse…

Abdallah El Tibi nació en la Ciudad de Gaza con el contexto de la segunda intifada del año 2000. A sus 23 años ya sufrió cuatro bombardeos en Gaza: en el 2008, el 2012, 2014 y 2019 antes de migrar. Su familia se encuentra en la Franja de Gaza y desde octubre tuvo que mudarse una y otra vez por los bombardeos sufridos, primero a casa de otros familiares y luego a campos de refugiados, que también fueron bombardeados por Israel. Luego de pasar unos años en Venezuela, Abdallah llego a Argentina y ayer estuvo presente en el Festival que se desarrolló en Plaza Houssay a 76 años de la Nakba. Tras conmover a centenares de personas luego de tomar la palabra, conversamos con el quien nos comentó mas sobre su historia de vida y la de su familia. «No vamos a pedir que nos manden comida desde los aviones, que además también nos mata, lo que queremos es que pare esta guerra, que ya no es una guerra, es un genocidio». Por Ramiro Giganti (ANRed).

“Si ven que abajo de mis ojos está todo negro es de tan estresado que esto, porque hace dos semanas que no sé nada de mí familia, que estaba en Raffah”, cuenta Abdallah cuando tomó la palabra en el festival de ayer en Plaza Houssay. “Antes me había enterado que mi hermano estaba herido por la televisión. Yo sigo a los medios árabes y en uno lo vi entrar al hospital. Por suerte después me enteré que estaba bien”, agrega. Tampoco sabe nada de su hermana, que vive en el norte de la Franja de Gaza, desde octubre.

Abdallah sufrió 4 bombardeos: el primero fue el del 2008, en la operación «plomo fundido» bajo el gobierno “moderado” del ex Primer Ministro Ehud Olmert (que dos años antes había bombardeado el Líbano), el del 2012, el del 2014 y el de 2019 antes de migrar. Para él, la peor de esas invasiones fue la del 2014, donde fue herido. “Pero esto que empezó en octubre, el de ahorita, ya no es una guerra, es un genocidio”, afirma.

Tras dejar Palestina, Abdallah pasó un tiempo en Venezuela, para luego llegar a nuestro país. De ese pasó previo mantiene algunas palabras en su castellano como «ahorita», pero también tiene gran parte del acento argentino incorporado.

En su intervención recordó y corroboró muchas de las noticias que algunos medios comunicamos pero la gran mayoría de los medios hegemónicos en occidente omite. Recordó los bombardeos a hospitales como el del Al Shiffa, pero también los ataques a escuelas, mezquitas y universidades, y narró en primera persona la experiencia de ser una y otra vez un refugiado, de ver a su casa derrumbada para pasar a vivir en carpas, y  tras reconstruir su casa repetir esa experiencia años después por otro bombardeo.

La Nakba en su memoria familiar

La familia de Abdallah es el testimonio vivo de la Nakba. Es originaria de Al-Jiyah , un pueblo palestino que en 1948 fue ocupado por Israel. En ese entonces, en el inicio de la Nakba en 1948, su abuelo llamado Shehdeh Al-Tibi,  fue desalojado y su tío abuelo (hermano de Shebdeh) asesinado. Luego su familia migró hacia Al Taybah, en la Cisjordania. Pero en 1967 el pueblo también fue ocupado por Israel, siendo hoy un territorio reclamando por Palestina por estar dentro de las fronteras establecidas en 1948, lo que forzó una nueva migración hacia Gaza. Allí nació Abdallah.

Ahora, en 2024, la familia Al Tibi como tantas otras familias palestinas,  es nuevamente atacada y forzada a abandonar su tierra. “Ciudad de Gaza es en el Norte de la Franja de Gaza. Primero, cuando bombardearon nuestra casa, mi familia fue la casa de mi hermano también en Gaza. Luego bombardearon a mi hermano y fueron a la casa de mis tíos, bombardearon la casa de mis tíos. Luego fueron ala casa de mis abuelos, bombardearon la casa de mis abuelos, fueron a la casa de mi otro hermano y bombardearon también. Luego fueron al sur, al campo de refugiados de Rafah, cerca de la frontera con Egipto. Cuando bombardearon el campo de refugiados donde estaban fueron al centro de la Franja de Gaza, a Deir al-Balah, en la mitad», explica.

Abdallah con su familia en el barrio de Remal, según Abdallah «uno de los mas bonitos de la Ciudad de Gaza».

Un colega de otro medio, le preguntó a Abdallah que opinaba de la resistencia armada, la respuesta fue clara: «Hablan de guerra, de resistencia armada, pero las armas las tiene el sionismo. La mayoría de las personas muertas sun niños, mujeres o viejos, si tuviéramos armas ¿por qué los muertos son todos de este lado?» se pregunta. Luego agrega: «los niños tirábamos las piedras de los escombros a tanques, piedras contra tanques». Luego concluye agregando que a él no le molesta que le pregunten por el terrorismo si puede responder: «están atacando a familias, niños, a personas que viven de su trabajo, los terroristas son ellos que están armados con toda el equipamiento, no tenemos aviones de combate. Somos familia que queremos vivir en nuestra tierra.

En su intervención también muestra dignidad: «no queremos que nos envíen comida, desde aviones, que también causan muertes, y que en muchos casos está vencida. Lo que queremos es que termine esto. Muchas veces destruyeron nuestras casas, fuimos a vivir en carpas de refugiados y luego las reconstruimos y lo vamos a volver a hacer. Lo que queremos es que termine esta guerra, que no es una guerra, es un genocidio. Nosotros no lloramos porque destruyen nuestras casas, lloramos porque nos están matando. Una y mil veces reconstruimos nuestras casas» .

La solidaridad entre las poblaciones, la complicidad de los gobiernos

En sus intervención se mostró muy agradecido por todas las manifestaciones que se están desarrollando en todo el mundo en general y a los recientes campamentos de estudiantes universitarios en particular. Para él esto muestra lo que quisieron ocultar pero ya es inocultable. «Los líderes el mundo pueden terminar con esto, pero no lo hacen», sentencia, a la vez que agradece el apoyo popular.

Abdallah habló de Argentina, de la gratitud que siente por poder estar acá y el agradecimiento por el trato que está recibiendo en este país. “Alhamdulillah”, es la expresión en árabe que utilizó una y otra vez durante su conversación con distintas personas. La palabra es una expresión musulmana que se utiliza para expresar gratitud. “Es como agradecer siempre a dios. Gracias a dios por tantas cosas. Siempre agradecemos a Dios”, responde al ser consultado por el significado de la palabra.

También utilizó esa palabra para describir a las raíces de su pueblo durante la ocupación británica y ante la llegada de los barcos que llegaban desde Europa tras la segunda guerra mundial. “Nuestro pueblo recibió a la población judía con los brazos abiertos por lo que habían sufriendo en Europa. Aunque sean de otra religión nuestro Alhamdulillah significa eso: gratitud, pero cuando llegaron y empezaron a ocupar nuestros territorios y ejercer violencia, todo cambió». Abdullah menciona a la masacre de Deir Yasin, entre otros atentados terroristas cometidos por Irgún y otras organizaciones armadas sionistas contra la población civil.

Sus críticas también llegan a los líderes de los países árabes, tanto por su inacción como por su complicidad ante lo que está ocurriendo. Incluso menciona el aberrante hecho de corrupción en relación al dinero que se le cobra a las personas para migrar a lugares donde no van a tener nada: «en Egipto piden entre 6000 y 10000 dólares para cruzar la frontera. Son mafias locales que hacen negocio con nuestro sufrimiento».

El fútbol que hermana a los pueblos

Pero además de la gratitud por el trato recibido, Abdullah hace referencia a algo que hermana a los pueblos: el fútbol. En la distancia siguió por canales árabes lo que fue la participación de Palestina en la Copa de Asia, pero de lo primero que habló fue de Messi y Maradona.

“En Palestina todos aman a Messi. Algunos discuten si es Mejor Messi o Cristiano, pero la mayoría admira más a Messi”, comenta. Luego aparece el Diego con un dato muy curioso. “Maradona fue también muy querido tanto que a mi papá le pedían fotos porque tenía el pelo como él y se parecía mucho”, recuerda. Luego comenta que el pedido de fotos se daba cuando, en los años 80, su padre fue a estudiar a Rusia y durante el auge futbolístico del Diego, se encontró con ese privilegio de parecerse físicamente a él.

Una y otra vez recordó que a los palestinos les encanta el fútbol y admiran mucho al fútbol argentino. Pero ese es solo un tema de conversación que nos muestra como pueblos hermanados y afines. Su gratitud trasciende al juego.

«Desde el río hasta el mar…»

La consigna recorre el mundo. «From the river to the sea, Palestine will be free» («desde el río hasta le mar Palestina vencerá», es la consigna traducida, y adaptada para que rime). Abdallah explica con paciencia el significado de la consigna ante la pregunta de alguien que busca desasnarse en la temática. Allí menciona que se trata del Río Jordán, que recorre desde el Mar Muerto hasta llegar al Mar Rojo, marcando las fronteras históricas de Palestina.

El testimonio vivo de su familia es el de la memoria de un pueblo injustamente martirizado y expulsado de su propia tierra. Es el testimonio de la Nakba, la catástrofe del pueblo palestino.

Abdallah es un joven de 23 años, que fue criado por una familia como tantas en el mundo, como la de cualquiera de nosotros. En su cuenta de Instagram, Abdallah comparte un video, como tantos otros que se vieron, pero que es su testimonio familiar. Imágenes que muestran como era su vida antes de los bombardeos. Incluso sobreviviendo a algunos de ellos, y el contraste con lo que es su tierra después de octubre y la situación de su familia. Su historia merece ser contada.

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