19 de junio de 2024

D’ONOFRIO: «EL RIESGO QUE REPRESENTA MILEI PARA LOS FERROCARRILES ES INFINITAMENTE SUPERIOR A LO QUE FUE MENEM»

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El ministro de Transporte bonaerense Jorge D’Onofrio, dialogó con “enelSubte” Definiciones sobre una eventual gestión de Milei para los ferrocarriles y el transporte. ¿Volvería Ferrobaires? ¿Una opinión de la renuncia voluntaria a los subsidios? ¿Está en peligro la comntinuidad de los trenes de pasajeros? Por Enelsubte.com Tiempo Ar 19/10/2023   “Es un oxímoron tener un…

El ministro de Transporte bonaerense Jorge D’Onofrio, dialogó con “enelSubte”

Definiciones sobre una eventual gestión de Milei para los ferrocarriles y el transporte. ¿Volvería Ferrobaires? ¿Una opinión de la renuncia voluntaria a los subsidios? ¿Está en peligro la comntinuidad de los trenes de pasajeros?

Por Enelsubte.com

Tiempo Ar

19/10/2023

 

“Es un oxímoron tener un Estado empresario, entonces la realidad es que debería correrse el Estado del medio, porque la verdad es que cuando lo hace el sector privado lo hace mucho mejor”.

Así argumentó Javier Milei en las últimas horas en una entrevista televisiva cuando los conductores le preguntaron, en relación a la quita de subsidios, qué haría con el sistema ferroviario.

El argumento de Milei para justificar una nueva privatización de los ferrocarriles es que el servicio es deficitario, ya que el candidato libertario cree –y así lo ha dicho textualmente– que “si no es rentable para el privado es porque no es deseable socialmente”.

La pregunta es qué privado podría estar interesado, sin subsidios públicos, en un sistema como el ferroviario, que es estatal en todo el mundo desarrollado precisamente porque el beneficio agregado para la economía, para las empresas y para los pasajeros no se traduce siempre en rentabilidad comercial.

En otras palabras: es mucho más costoso vivir sin trenes que costear su “déficit”.

Así lo entendieron todos los grandes países capitalistas, que para la misma época –entre las décadas del 30 y del 50– nacionalizaron sus redes ferroviarias, cuando dejaron de ser negocio para los inversores privados.

Los admirados trenes de pasajeros en Europa, Rusia o China, e incluso en EE UU, son estatales prácticamente sin excepción.

Y no por estatismo: porque ningún privado querría perder dinero.

No todas las necesidades sociales, no todas las externalidades, pueden medirse desde la inmediatez de un resultado contable.

Llamativamente, en la misma entrevista Javier Milei reivindicó su voluntad de privatizar YPF, pese a que la petrolera nacional tiene ganancias récord y allí no existe ningún planteo posible alrededor de la idea del déficit.

Costos, privatizaciones y riesgos

La Argentina ya conoce el costo de quedarse sin trenes.

Cuando en la década de 1990 el gobierno de Carlos Menem desguazó la antigua Ferrocarriles Argentinos con idéntico objetivo –reducir el déficit– el resultado fue el deterioro masivo de la infraestructura ferroviaria, su parcelamiento entre distintas concesionarias que se limitaron a agotar sin reposición los bienes heredados del Estado, la cancelación masiva de los trenes de pasajeros de larga distancia y, pese a la ilusión inicial de una mejora en los servicios metropolitanos de Buenos Aires –inversiones realizadas con financiamiento estatal, poco se dice–, un deterioro y corrupción internalizadas que terminaron desembocando en la tragedia de Once.

La tragedia de Once fue reveladora de la inviabilidad de la privatización ferroviaria.

En primer lugar reveló responsabilidades –o a lo menos negligencias– políticas, sólo posibles por el esquema de connivencia que se fue desarrollando entre un Estado desprovisto de capacidades y las concesionarias privadas, largamente estudiado por la experta Verónica Pérez.

Dado que el servicio ferroviario no resultaba rentable para el privado, las concesionarias requirieron subsidios públicos para que los trenes continuaran funcionando.

Esos recursos, como investigó la Justicia, terminaron en cualquier lado menos en el sistema ferroviario.

El deterioro fue notorio pese a que las concesionarias de pasajeros del AMBA ya requerían un monto diario en subsidios mayor a aquel famoso déficit de “un millón de dólares por día” con el que Ferrocarriles Argentinos sostenía trenes de pasajeros en todo el país.

El mismo fenómeno ocurrió en el Reino Unido, que bajo el actual gobierno conservador ya reestatizó cuatro concesiones ferroviarias.

Enelsubte (medio especializado en transporte ferroviario) entrevistó al actual ministro de Transporte de la Provincia, Jorge D’Onofrio, con definiciones contundentes sobre el riesgo que representa una eventual gestión de Javier Milei para los ferrocarriles y el transporte en general.

–¿Qué riesgo cree que representa para los ferrocarriles una eventual presidencia de Javier Milei?

El riesgo que representa Milei para los ferrocarriles es infinitamente superior a lo que fue la espantosa gestión de Carlos Menem con ese famoso “ramal que para, ramal que cierra”.

Yo creo que debemos pensar en que no va a haber más ferrocarriles.

–Ante un gobierno nacional de Milei, ¿cree posible que la Provincia de Buenos Aires sostenga los servicios ferroviarios en su territorio, tal como ocurrió en la década del 90 con Ferrobaires?

Ante un posible gobierno libertario, creo que eso es prácticamente ciencia ficción. Porque no solo va a eliminar la presencia del Estado, sino que también habla de eliminar la coparticipación, con lo cual la Provincia de Buenos Aires no solo no podría hacerle frente a absorber los ferrocarriles, sino que no podría hacer frente a todo el esfuerzo que hace hoy para mantener el transporte público.

–¿Qué opina de la reciente decisión del Ministerio de Transporte de habilitar la renuncia voluntaria a los subsidios al transporte público?

La medida tiene que ver fundamentalmente con darle todas las herramientas a los ciudadanos para tomar decisiones, porque no sólo va a estar abierto el registro, sino que también en la página va a estar toda la información de qué significa y cuáles son las consecuencias de eliminar subsidios.

No solo lo que tiene que ver con una posible tarifa, que podría estar $700 pesos en la Ciudad de Buenos Aires y yo calculo que más de $800 en muchos lugares del Conurbano, porque no es la misma la rentabilidad de una unidad dando vueltas como una calesita por avenida sin ningún inconveniente que cuando hay que entrar al Conurbano profundo.

Obviamente esa modificación trae consecuencias.

No es simple o alegremente decir que eliminamos subsidios.

Eliminar subsidios significa que tenemos que utilizar un dinero que de algún lugar tiene que salir.

Por eso estamos acostumbrados a que muchos que no tienen ninguna responsabilidad de gobierno tiran estas frases que parecen rimbombantes, que parecen que son una solución, pero que en realidad lo único que hacen es complicarse la vida.

Y me parece que deberían también empezar a plantearse las mismas cuestiones con la educación, con la salud y hasta con la seguridad.

En principio el Estado no sólo tiene la responsabilidad de brindar un servicio, sino también de informar, porque estamos a punto de que la ciudadanía tome decisiones y justamente la oposición plantea la eliminación de los subsidios como una idea interesante, innovadora, y como la solución a todos los males de la economía argentina.

Bueno, nosotros lo que estamos haciendo es darle las herramientas a la gente para que verdaderamente en libertad pueda tomar una decisión, porque si no tenés toda la información y no sabés cuáles son las consecuencias de aquello que estás contribuyendo a eliminar no estás tomando una decisión en libertad, sino que configura una estafa electoral.

Nosotros lo que hemos planteado es abrir un registro donde se pueda renunciar voluntariamente, pero además con toda la información de cuáles son las consecuencias, a cuánto se iría la tarifa, cómo funcionaría.

–¿Cree que puede dejar de existir el transporte ferroviario de pasajeros y que pase a ser sólo de cargas?

Si nos quedamos librados a la mano del mercado, obviamente quien preste este servicio lo hará con una idea de rentabilidad y a los lugares donde no le sea rentable no va a ir.

Entonces, consecuencias inmediatas, por ejemplo, se me ocurre, el trabajador que vende su fuerza laboral se va a tener que dar vuelta y hablar con su empleado, decir:

“Maestro, usted es el responsable de darme los viáticos, ahora en vez de darme los 5000 pesos que me daba para tomarme el el tren y el colectivo, me va a tener que dar 170.000”, no sé, pongamos el número al azar, que no está muy lejano tampoco.

Puede pasar que el empleador lo haga, lo cual se traslada a precios, o que tome a alguien que vive más cerca.

Ahora, ¿qué pasa con el estudiante?

El estudiante deja de ir, si no tiene una familia que no le pueda pagar eso, más los tres millones de pesos que saldría pagarse una universidad, claramente no cualquiera puede ir a la universidad.

¿Qué pasa con quien tiene que ejercer una actividad comercial tiene que ir a comprar desde el barrio a otro lugar?

No va a comprar, con lo cual te cae todo.

El chico que tiene que ir a la escuela no va, el que tiene que ir a en busca de atención hospitalaria no puede ir… ¿esto qué nos dice?

Como hacían antes los llamadores de esclavos, te prometían una vida mejor que donde estabas y cuando te dabas cuenta estabas en la bodega era un barco esclavista y te llevaban a trabajar de esclavo a otro lugar.

Bueno, esto es la La Libertad Avanza y lo que es Juntos por el Cambio también, porque también hablan de la quita de subsidios pero también han presentado proyectos en la Legislatura para eliminar el Pase Libre Multimodal, que es para personas con discapacidad y para trasplantados.

También han presentado para eliminar el boleto universitario, el boleto terciario, que es una ampliación de derechos de la Provincia de Buenos Aires, que tiene origen en la Noche de los Lápices.

Tenemos nuestros mártires, tenemos nuestra historia y no respetan absolutamente nada.

–¿Qué balance hace de estos cuatro años de gestión? ¿Qué desafíos cree que quedan pendientes?

Estos cuatro años han sido marcados por muchas vicisitudes, hemos atravesado una pandemia, una guerra, una sequía, errores propios, la deuda con el Fondo Monetario Internacional.

A pesar de todo eso, hay una clara decisión de quienes conformamos este espacio de pensar en la gente y de pensar en una Argentina con producción, con trabajo, y obviamente manteniendo todos nuestros valores y nuestra bandera tanto en lo que tiene que ver no sólo con la soberanía política sino también con la soberanía territorial.

Como argentino mi rol será acompañar el futuro gobierno de Sergio Massa, que es el presidente que todos merecemos.

EES/



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