29 de febrero de 2024

COMBUSTIBLES – EL ENGAÑO DE LOS PRECIOS INTERNACIONALES

Esa grosera falsedad debe ponerse en clara evidencia Los precios y tarifas de los energéticos, se definen en función de sus costos de producción; no por los precios internacionales. Por Carlos Andrés Ortiz NAC&POP 16/12/2023 Los precios y tarifas de todos los energéticos, deben definirse en función de sus costos reales de producción; nunca tomando…

Esa grosera falsedad debe ponerse en clara evidencia

Los precios y tarifas de los energéticos, se definen en función de sus costos de producción; no por los precios internacionales.

Por Carlos Andrés Ortiz

NAC&POP

16/12/2023

Los precios y tarifas de todos los energéticos, deben definirse en función de sus costos reales de producción; nunca tomando como referencia los precios internacionales.

En los casos particulares de naftas, diesel oil, GNC y los lubricantes, es un dato sabido (pero ocultado o ninguneado por los factores de poder), que los costos de producción de Argentina son sensiblemente menores que los costos referenciales a nivel mundial.

Esos costos sensiblemente menores en Argentina, son consecuencia de muchos factores, a saber: salarios bajos si se comparan internacionalmente; cuencas con muy altas productividades ya comprobadas, lo que ahorra ingentes gastos de exploración; infraestructura de explotación en general buena o muy buena (caminos; vías férreas; ductos disponibles en muy buen estado; accesos a puertos; poblaciones con buenos servicios sanitarios y sociales cercanas a los yacimientos); a eso se agregan producciones locales de muchos de los bienes de capital necesarios; experticia comprobada del personal disponible; entorno de paz, diametralmente distinto a los focos de conflictividad en otros lugares de grandes yacimientos, etc.).

Esos menores costos de producción de combustibles, significan que la injustificada idea “libertaria neoliberal” de llevarnos a la paridad con los precios referenciales mundiales, tendrá como consecuencias jugosas sobreutilidades de las petroleras, con su contrapartida de atacar los maltrechos bolsillos de los consumidores argentinos y complicar más aun las actividades económicas en general.

Los brutales aumentos en los precios de los combustibles, que en los hechos operan como fogoneadores de la intencional hiperinflación que están perpetrando los neoliberales y libertarios, pretenden justificarse en la supuesta “necesidad” de llevar los precios internos a la paridad con los vigentes internacionalmente.

Esa grosera falsedad debe ponerse en clara evidencia, pues no faltan los “repetidores seriales” de las aberraciones conceptuales que instalan los operadores que buscan justificar, al como sea, al conjunto de intencionales medidas de genocidio socio económico, que están perpetrando acelerada e impiadosamente.

Con un sentido claro de Defensa de los Intereses Nacionales (de lo cual evidencian carecer por completo los actuales gobernantes), los menores costos de producción de combustibles, deberían reflejarse en precios acordes, los que, en un esquema económico productivo, darían ventajas competitivas a nuestra industria en particular, y a todas nuestras producciones en general.

Claramente, en un proceso acentuado y acelerado de deterioro socio económico intencionalmente premeditado, como el actual en el que nos han embretado, además de hacer colapsar todas las actividades productivas por las abruptas caídas de la capacidad de consumo de los argentinos, se está promoviendo un muy fuerte proceso de desindustrialización, repitiendo metodologías dogmáticas de crudo liberalismo apátrida, que cada vez que se perpetraron, tuvieron nefastas consecuencias socio económicas y desastrosos efectos estratégicos, al sumirnos en dolorosas involuciones que nos debilitaron sensiblemente.

Como ahora se están aplicando acciones con una dureza y rapidez incluso mayor que las negativas medidas forzadas por Martínez De Hoz, con los brutales respaldos de las bayonetas provistas por Videla y sus acólitos (que ahogaron toda protesta y “desaparecieron” a quienes osaban oponerse), el caos social – económico hacia el cual nos empujan, previsiblemente tendrá caracteres dantescos, de profundidades y consecuencias desastrosas…y todo eso bajo la falsa premisa según la cual “no hay otra alternativa”.

Si bien, nadie medianamente informado pudo desconocer que el líder “libertario” dijo claramente que acciones pensaba perpetrar, hubo muchas drásticas afirmaciones en los discursos de barricada, que luego desaparecieron, o se atenuaron, o que incluso se accionó en el sentido contrario (como los violentos ataques verbales a quienes después se nombró en ministerios); pero es evidente que muchos de sus votantes no habían tomado conciencia de la profundidad y contundencia negativa del paquete de medidas que en rápidas sucesiones se está implementando.

Debe repetirse enfáticamente: es falso que no había otro camino posible, alternativo al brutal genocidio socio económico que se está ejecutando, el cual no afecta a “la casta” política (como se repitió hasta el cansancio), sino que está descargándose impiadosamente, e incluso con alevosía, sobre el pueblo común, al cual los factores hoy empoderados, desprecian claramente.

Todo este preocupante contexto general, que evidencia estar en proceso de acentuación acelerada, es de tal gravedad, que nos puede conducir a una situación de caos generalizado, del cual una muy peligrosa posibilidad es la implosión territorial que nos fragmente, poniendo fin a la Unidad Geopolítica que aun -bajo serias amenazas- sigue siendo la República Argentina.

Esos ataques a la integridad territorial y geopolítica de Argentina, no son nuevos, pues entre otros antecedentes nefastos, ya Cavallo -el estatizador de deudas externas privadas durante el infame “proceso”-, acuñó el perverso concepto de “provincias inviables”, el cual “da letra” a los operadores antinacionales, para fogonear el desguace territorial, para lo cual también operan desde distintos frentes, como el político macrista mendocino, que amenazó con la “independencia” de Mendoza y Córdoba (acto de infame traición a la patria, el cual casi nadie condenó, ni siquiera los usualmente muy estentóreos patrioteros de bandera uniformados de mentalidad procesera); y desde posturas supuestamente opuestas, también operan para el desguace nacional las “progresías” que fogonean el separatismo mapuche, con libreto dictado desde Bristol, Reino Unido, sede de la ONG Mapuche Nation.

Ahora, en el colmo de las incoherencias, el mismo perpetrador del brutal endeudamiento externo al cual se nos sumió en el macrismo, está manejando la economía nacional, habiendo trascendido que existiría riesgo certero de mayor endeudamiento externo, el cual transferiría al Estado Nacional, supuestas deudas de importadores (de los cuales el propio actual ministro sería uno de ellos).

Y con una dureza facial pocas veces vista, culpa de la situación actual a la herencia recibida, de la cual él mismo fue el causante principal, bajo la anuencia presidencial del período macrista.

Ese sombrío panorama, de destrucción intencional generalizada y potencial desguace territorial, parece no ser advertido, en toda su preocupante dimensión, por la mayoría de los argentinos.

Muchos de las dirigencias políticas, o son cómplices de ese intencional desmadre socio económico brutal, o carecen de la estatura de estadistas preclaros, que siempre se necesita y hoy resulta insoslayable; mientras el pueblo común no parece haber tomado conciencia de la extrema gravedad de la situación; y por su parte, el grueso de los uniformados, sigue inmerso en las profundas confusiones e ignorancias que les siguen inculcando, con desconocimientos casi totales en Historia, Economía y Geopolítica; viendo supuestos “zurdos” hasta en la sopa, y odiando visceral e irracionalmente no solo al peronismo -doctrina básicamente nacional-, sino a todo lo que pueda ser “sospechoso” de ser calificado de nacional y popular.

CAO/

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ * Analista de Temas Económicos y Geopolíticos



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