15 de abril de 2024

AVANZA LA DICTADURA, BENDECIDA POR LAS FUERZAS DEL CIELO

Ni Job soportaría esta vida miserable, entrega del país y represión. Que un ser humano tenga la osadía de sentirse representante en la tierra de «las fuerzas del cielo» es un fenómeno que provoca profunda inquietud. Por Ignacio Lisazo NAC&POP 09/01/2024 Pero si ese personaje es el presidente de la nación y proclama que se…

Ni Job soportaría esta vida miserable, entrega del país y represión.

Que un ser humano tenga la osadía de sentirse representante en la tierra de «las fuerzas del cielo» es un fenómeno que provoca profunda inquietud.

Por Ignacio Lisazo

NAC&POP

09/01/2024

Pero si ese personaje es el presidente de la nación y proclama que se halla en ejercicio de semejante don divino, resulta natural que se agudice aún más la alarma que no cesa de manifestar la ciudadanía a partir de las primeras medidas de un gobierno enemigo del pueblo.

Después que José Luis Espert fuera escogido para ocupar por asalto la titularidad de la comisión de presupuesto de Diputados, recibió un exultante mensaje de Javier Milei: «¡bienvenido a las fuerzas del cielo!».

En forma desembozada y tono burlón Milei erige su estatua de enviado de algún dios-mano-de-obra-desocupada, con jurisdicción que acaso se extienda más allá del territorio (en venta) que va de Antártida a La Quiaca.

Según indicios que se acumulan diariamente nuestro país parece haber sido condenado a convertirse en escenario de una nueva versión de una memorable estampa bíblica.

Para entrar en situación es preciso detenerse en el libro de Job del Antiguo Testamento.

Por su condición de ejemplo a lo largo de no menos de 36 siglos del culto a la paciencia, el nombre de Job ha vuelto a cobrar actualidad a partir de la confesión/amenaza de Milei: Argentina «volverá a ser un país desarrollado dentro de 45 años».

Clara, cínica referencia a los ya visibles estragos de la política del criminal ajuste que contienen los centenares de artículos de la Ley Ómnibus.

¿Se trata de una prueba a la que cierta divinidad somete al pueblo argentino para que, paciente como Job en la humillante práctica de la autocensura y arriando las banderas de patria-sí-colonia-no, demuestre su fidelidad y sumisión a esas fuerzas del cielo, con sede terrenal y provisoria en un hotel de Córdoba y Maipú?

Nacido en el sudeste de Palestina en 2180 o 1613 a.C., Job fue un señor inmensamente acaudalado, dueño de campos y miles de cabezas de ganado, servido por buen número de trabajadores, padre de 7 varones y 3 niñas.

Se le reconocía que nunca «había cometido malas acciones, ni faltado el respeto a Dios».

Por si sus hijos pudieran haberlo «disgustado», cada tanto ofrecía el sacrificio de sus animales al Señor, quien solía valorar esos gestos y virtudes.

En este punto asomó Satanás planteando que sería absurdo que un hombre tan rico y dichoso tuviera un comportamiento pecaminoso y desleal hacia su Dios.

Si se cortaban las regalías seguramente iba a ser otra su conducta.

El Señor lo autorizó a hacer que distintas desgracias afectaran a Job.

Siempre eficiente en sus operativos – había promovido la tentación de Adán y Eva, y acordado un pacto con el turro de Caín -, Satanás recurrió a bandas de guerrilleros, catástrofes climáticas, epidemias, y Job sufrió robo y matanza de ganado, ocupación de tierras, muerte de sus hijos y vio su cuerpo plagado de pústulas y llagas.

Abnegadamente soportó la carga de duro infortunio. «Dios me lo dio, Dios me lo quitó. Iré sin nada al sepulcro. Bendito sea Dios«, se limitó a decir.

La fábula tuvo final feliz. Conmovido por esa humildad el Señor duplicó sus bienes, le entregó piezas de oro y plata, hizo que contrajera nuevo matrimonio y luciera bellísimas hijas.

Gozando de semejante compensación la vida  de Job se extendió 140 años.

Su sana paciencia se prolongó un número no establecido de meses, aunque se estima que no llegaron a un año.

Originariamente Milei fijó el plazo de una presunta recuperación en 45 años.

Un famoso tango llora «los 25 abriles que no volverán».

Estos son 45 diciembres a aguantar, de manera que los pibes que hoy concurren a un jardín de infantes o padecen y seguirán padeciendo hambre, en 2069 tendrán 50 años de vida despreciable.

Adicto a la costumbre de emitir un juicio impiadosamente descalificador sobre un «Toto» Caputo y una Bullrich, y al rato nombrarlos ministros de economía y seguridad, posteriormente Milei pretendió corregir la duración del calvario haciendo una rebajita: a los 15 años habría novedades positivas.

Y como adelanto propicia que a Caputo «hay que pasearlo en andas».

Tengan cuidado con las manos que se encarguen de tomar contacto con el cuerpo de este morocho con pulmones que se bancaron haber fumado 15.000 millones de dólares.

En una de esas la performance termina en linchamíento.

«¿Usted va a cambiar de rumbo si es reelecto?», le preguntó Mario Vargas Llosa a Mauricio Macri en 2019 (pregunta por la que se dice que Varguitas cobró 50.000 dólares).

«Voy a hacer lo mismo, pero más rápido», fue la respuesta.

Candidato a lo que venga que cada vez que se somete al juicio popular merece crecientes rechazos, Macri se ha convertido en una especie de padrino (al estilo ´NDranghetta) de LLA y las huestes del PRO.

Desde esa posición ha logrado que la meneada Ley Ómnibus satisfaga casi todas sus ambiciones en materia de contenido y – con tropiezos judiciales imprevistos – meteórica aplicación.

Acatando sus instrucciones, combinadas con las de Federico Sturzenegger (listo para mandarse una nueva edición del tristemente célebre megacanje), el proyecto incluye la ya clásica serie de privatizaciones.

Se trata de 41 empresas públicas.

Pero del amparo brindado por el presidente a Espert surge que también ha sido privatizado el reino celestial, «en el que seremos recibidos hasta la vida eterna» (evangelio de San Juan).

El acceso a esta oferta excepcional del Mercado Religioso (en esta emergencia judeo-cristiano) sólo demanda llamarse Rocca, Galperin, Pérez Companc, o exhibir un pasaporte con una influyente firma libertaria.

Quedan definidos los campos a que se nos ha destinado a los argentinos.

El cielo, que vendría a ser campo santo, está reservado a sujetos categoría Espert, que adoptó como lema propio – cárcel o bala – aquel miserable titulo de Clarín, una suerte de frustrada necrológica de CFK : «La bala que no salió y el fallo que sí saldrá».

El aterrizaje de candidatos a apóstoles es encabezado por Pepín Rodríguez Simón, que acaba de ser graciosamente sobreseído, yunta con Macri, en la causa «mesa judicial». (Curiosamente, o no, Simón fue uno de los doce apóstoles y los símbolos que marcaban su imagen eran un libro, un remo y… un serrucho, hermano de la motosierra fieramente esgrimida por el primer Milei).

El infierno – «donde después de la muerte son torturadas las almas de los pecadores» – es sitio de residencia de Milagro Sala, lo fue de Amado Boudou, y tienen plazas aseguradas CFK y Axel Kicillof.

«Inquieta a la Iglesia la demora en designar embajador en el Vaticano y secretario de culto», fue título reciente del diario La Nación.

«Mientras Milei multiplica los gestos hacia los grupos más ortodoxos de la comunidad judía, los obispos, fieles a su estilo, desde el silencio y con discreción, hacen saber su incomodidad», sostiene el texto de la nota.

Una semana antes de las elecciones pasó un tanto desapercibido otro título, en esta ocasión del New York Times: «los ataques de Milei al Papa Francisco podrían afectar su candidatura».

Se refería a la catarata de insultos: «imbécil, representante del mal en la tierra, tiene afinidad con comunistas asesinos», dedicados al Papa, a boca llena, por Milei.

«Pedí disculpas», dijo el ofensor luego de entrevistar a Francisco.

Pero al rato expresó su deseo de ser «el primer presidente judío de Argentina», propósito que corroboró mostrando profusamente una serie de videos, testimonio de su devota conexión con un grupo jasídico.

Coronando uno de sus habituales juegos de contradicciones, ahora se ubica, burlonamente, en el seno de las fuerzas del cielo y celebra el arribo de un Espert.

Interrogante con efectos retroactivos, que surge al vincular las notas del diario porteño y el neoyorquino.

Si cuando Milei baleó sin asco al Papa los obispos – como identificó La Nación a la Iglesia -, en lógica reacción ante la sucia afrenta, hubieran quebrado ese estilo de silencio y discreción, y denunciado la mala fe de Milei, ¿cuántos de los 2.950.000 votos que los separaron, gente que tras comulgar retorna en estado de gracia, las manos cruzadas sobre el pecho, habrían engrosado el caudal de Unidos por la Patria?

Hubiera bastaba con exaltar la figura de Francisco, amado y respetado a nivel universal, oponerlo a la motosierra, la mudanza de la casta macrista al bunker hotelero y el evidente desequilibrio emocional característico en Milei, y agitar como un incensario el sacramento de la penitencia.

El diario de los Saguier valora el silencio y la discreción de «los obispos» frente al nombramiento de un par de burócratas sirvientes del sistema y habla de incomodidad. Carlos Mujica y Enrique Angelelli pisotearon silencio y discreción, y en lugar de sentir prudente incomodidad se encendieron en la resistencia.

Uno y otro provenían de familias de desahogada posición económica.

Mujica entregó su vida a luchar contra la opresión del pueblo y fue abiertamente asesinado en mayo de 1974.

Enrolado en la misma línea, Angelelli escribió la carta «Cuando callaron las iglesias» (5 de julio de 1976), temprana denuncia de las violaciones a los derechos humanos de la dictadura y la persecución a los sacerdotes que cuestionaban el régimen.

Se la envió a Pío Laghi, nuncio apostólico (1974-1980), que siempre negó haberla recibido.

Pero desconfiando de Laghi, Angelelli remitió copias a casas amigas.

Hasta que Francisco dio vía libre a documentación secreta de la época, lo que permitió verificar que Laghi había mentido.

Pronto castigo, exactamente 30 días después de redactar la carta se produjo el asesinato de Angelelli, disfrazado de accidente automovilístico.

Casi medio siglo más tarde, cuando se oye, estentórea y jodona, la voz de «las fuerzas del cielo», las iglesias siguen callando.

IL/

  • (1) En 2019 Milei acusó a Espert por intento de soborno – «traía una valija con 300.000 dólares», dijo – para que bajara su candidatura a diputado.



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