24 de mayo de 2024

Avanza el genocidio en Gaza y, a su vez, también avanza la derrota de los genocidas

Esta semana circularon infinidad de videos que muestran muy gráficamente la cara directa del genocidio. La destrucción del hospital Al Shifa, el último que quedaba en pie, cientos de personas atadas y ejecutadas por la espalda dentro del mismo, quemadas y mutiladas, sobre el fondo tenebroso de más de 15.000 niños y niñas masacrados a…

Esta semana circularon infinidad de videos que muestran muy gráficamente la cara directa del genocidio. La destrucción del hospital Al Shifa, el último que quedaba en pie, cientos de personas atadas y ejecutadas por la espalda dentro del mismo, quemadas y mutiladas, sobre el fondo tenebroso de más de 15.000 niños y niñas masacrados a sangre fría, son imágenes no sólo de crímenes de guerra, sino de algo que va más allá de lo que puede considerarse racionalmente la frontera humana, que es evidenciado por la dificultad, prácticamente la imposibilidad de ver esas imágenes más de diez segundos seguidos. En la misma semana el gobierno israelí violó otras leyes básicas al bombardear la embajada iraní en Siria y a un vehículo claramente identificado de una misión humanitaria en la pequeña franja que queda de Gaza, en Rafah. Las sucesivas declaraciones de los miembros del gobierno invasor hacen recordar las justificaciones de quienes integraron la última dictadura en nuestro país: «La lucha que libramos no reconoce límites morales ni naturales, se realiza más allá del bien y del mal». Y también la famosa frase de Rodolfo Walsh en su carta abierta: “hechos que sacuden la conciencia del mundo civilizado”. ¿A qué responde tanta barbarie? Es una pregunta que asalta a toda persona que se enfrenta a tamaña realidad. Por Internacionales ANRed.

¿A qué responde tanta -irrefutable- barbarie? Tras tantos genocidios condenados en aparente consenso internacional ¿Por qué y cómo alguien se decide a volver a cometerlo, a la vista de todos?

Si seguimos la racionalidad explicitada por el actual gobierno de Israel, nos encontramos con el objetivo de exterminar a la representación política mayoritaria de la población de Gaza, Hamas, al costo que sea. Al costo que sea.

La gran mayoría de los analistas de todos los bandos coincidían, antes de comenzar la invasión israelí de Gaza y siguen coincidiendo ahora, en que en las condiciones concretas de Gaza, sería y es muy improbable una victoria militar del lado israelí.

En tal situación, los manuales de contrainsurgencia urbana recomiendan hace tiempo la estrategia de “quitarle el agua al pez”, es decir contaminar y/o eliminar todo el espacio vital de las milicias enraizadas en su pueblo: destruir toda la infraestructura vital, dejándolos sin agua ni alimentos, sin luz, sin tierras, etc.

La población de Gaza fue siendo barrida, en una auténtica limpieza étnica, desde el norte hacia el sur de Gaza, en estos ya seis meses de invasión del Estado de Israel. El último rincón, Rafah, es hoy el mayor campo de refugiados o gueto del mundo por cantidad y densidad de población, y en las peores condiciones en todo sentido.

Además de los niños asesinados directamente en bombardeos, otros murieron por desnutrición a causa del bloqueo y el desabastecimiento.

En una situación tan extremadamente inédita, es que se dieron esta semana pasada la destrucción del hospital Al Shifa, del ataque y asesinato a sangre fría sobre la misión humanitaria y el bombardeo al consulado iraní en Damasco.

¿Por qué Israel sigue adelante, aún así, en algo que la misma CIJ (Corte Internacional de Justicia) considera un “genocidio en curso”?

Parte de las respuestas están contenidas implícitamente en lo ya expuesto. El balance de estos seis meses es:

1)      Hamas y los diversos grupos de la resistencia palestina, si bien duramente golpeados, siguen operativos, incluso retienen a los rehenes israelíes considerados de mayor valor para un intercambio por los presos políticos palestinos en manos del Estado de Israel.

2)      El espacio vital de estas organizaciones se ve sustancialmente reducida, pero el factor clave que es el apoyo popular parece seguir intacto o aún más reforzado.

Los avances parciales (desde el punto de vista del gobierno de Israel) en términos de destrucción de combatientes palestinos y destrucción de infraestructura vital, se ven contrarrestados por dos factores que se sitúan fuera de Gaza, pero condicionan fuertemente el avance de una u otra fuerza en pugna.

 Una cuestión es el creciente apoyo internacional a palestina y el rechazo a la agresión israelí. Otra cuestión es que sigue habiendo una gran oposición interna a Netanhayu, tan fuerte como antes de octubre y que empieza a tener crecientes movilizaciones contra los ataques a Gaza, que en Israel consideran «guerra» y que pese a las asimetrías de lo que cada vez se presenta con mas claridad como genocidio, presenta también bajas israelíes. Dichas movilizaciones recientemente fueron reprimidas en en Jerusalén y Tel Aviv.  

 Todo esto lleva a una encerrona a Netanhayu y la fuerza social de ultraderecha que representa. Sigue siendo una opción concreta que sostengan su objetivo de aniquilar a Hamas con el siguiente paso “lógico”, que es completar la limpieza étnica y genocidio con la ocupación del único sector que falta, Rafah y la expulsión del pueblo palestino al desierto del Sinaí (actual Egipto). Esto sería una nueva Nakba, donde a los campos de refugiados de Líbano y Jordania se sumarían ahora los de Egipto. Al mismo tiempo el gobierno israelí está haciendo una limpieza étnica en Cisjordania y bombardeos permanentes a Hezbollah en Líbano y a fuerzas iraníes en Siria.

El consulado iraní en Damasco tras un ataque israelí a Siria.

La lógica de esta racionalidad de ultraderecha lleva sin dudas a un uso cada vez mayor de la fuerza, incluyendo una guerra total que llegue al nivel nuclear. En este caso es casi imposible que los estados árabes, Irán, Rusia, China, la Unión Europea y el mismo EEUU no reaccionen o reaccionen tan poco como lo vienen haciendo. Tampoco es esperable que la oposición interna en Israel acepte este desenlace.

En esta situación, lo más posible es que esta dinámica planteada por la fuerza social ultraderechista en Israel sea cortada, queda verse por quién y cómo.

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